En medio de los montes de Caaguazú, a aproximadamente 200 kilómetros de Asunción, la Colonia Sommerfeld conserva las huellas de una historia que comenzó hace 70 años con la llegada de inmigrantes menonitas procedentes de Canadá.
Siete décadas después, la comunidad mantiene sus costumbres, su fe y hasta su vestimenta, mientras que se consolidó como un importante polo de producción agrícola y láctea en la zona.
Entre sus destacados espacios, la comunidad alberga un museo donde se conservan antiguos elementos que permiten reconstruir parte de la vida de sus primeros pobladores, así como observar cómo fueron cambiando las condiciones de vida a lo largo de las décadas.
En el mismo sitio se cuenta con un particular atractivo recreativo. Se trata de un pequeño trencito adaptado, que recorre parte de la comunidad y se convirtió en uno de los lugares de interés para quienes visitan Sommerfeld.
Historia. De acuerdo con lo que narran los colonos, en 1948, más de 1.600 personas partieron de Canadá rumbo a Paraguay para fundar una nueva comunidad.
El viaje estuvo marcado por dificultades y, antes de llegar al territorio donde actualmente se encuentran, los inmigrantes permanecieron alrededor de cinco meses entre Villarrica y Colonia Independencia.
Posteriormente, se asentaron en Caaguazú, aunque el proceso tampoco les fue fácil, ya que tuvieron que adaptarse a las altas temperaturas y a la falta de caminos. La situación llevó a que cerca del 35% del grupo retornara en poco tiempo a su país de origen.
Más adelante, con la construcción de rutas en 1964 y la incorporación de la agricultura mecanizada hacia finales de 1960, Sommerfeld comenzó a fortalecer su actividad económica mediante la producción y comercialización de productos agrícolas.
Entre 1952 y 1959 ya habían construido dos hospitales, mientras que en 1967 dieron apertura a la Cooperativa Agrícola de Producción Sommerfeld. En 1970, las plantaciones de trigo ya alcanzaban 1.080 hectáreas y las de soja, 610 hectáreas.
En 1977 se construyeron los primeros silos para mejorar el acopio de granos y un año después se fundó la Cooperativa de Ahorro y Crédito.
La actividad láctea también fue tomando protagonismo, y en 1982 se fundó la Cooperativa de Productores de Leche La Holanda. Además, según afirman, el crecimiento de la comunidad también tuvo impacto positivo en las comunidades indígenas locales.
En ese sentido, en 1983, por iniciativa de la colonia menonita, se adquirieron tierras en las zonas de Tejú y Panambí para cederlas a pobladores indígenas locales.
Actualmente, Sommerfeld cuenta con 64.000 hectáreas de tierra y 5.200 habitantes. No obstante, el movimiento económico generado por la comunidad tiene un alcance mayor, según explicó David Friesen, miembro de la colonia. “Tenemos 5.200 habitantes, pero tenemos más de 8.000 empleados externos”, detalló el productor.
Friesen destacó los bosques nativos que rodean a la comunidad, pero habló de la necesidad de un mayor acompañamiento institucional para combatir actividades ilícitas.
“Cuando hacemos denuncias ante el Ministerio Público o la Policía Nacional nos apoyan muy poco. A nuestro criterio, tendría que haber más protección, sobre todo por la caza prohibida y otras actividades ilícitas”, expresó.
La vida comunitaria de Sommerfeld sigue manteniendo una fuerte estructura religiosa y organizativa. En la actualidad, cuentan con dos iglesias, cuyo objetivo primordial es brindar una educación cristiana a las nuevas generaciones. En cuanto a la formación escolar, se destaca que en 1995 concretaron una reforma, incorporando programas de estudio reconocidos por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
A 70 años de su fundación, Sommerfeld mantiene una identidad comunitaria marcada por sus creencias, costumbres y tradiciones heredadas de sus antepasados. Por ejemplo, una norma que conservan es la de no casarse con una persona externa a la comunidad. Si un colono lo incumple, debe apartarse o salir de la colonia.
Última Hora visitó la comunidad en el marco de la campaña Colosos de la Tierra, que cada año permite recorrer distintos rincones del país y conocer historias que van más allá de la naturaleza.