Editorial

211 años de independencia:  Volverse un narcoestado es la mayor amenaza

 Se cumplen 211 años de soberanía de la República en medio de un serio peligro de  transformarse en un narcoestado, si no se adoptan fuertes medidas a nivel gubernamental. Respuesta contra  criminales tiene que  ser ejemplar para evitar en un futuro un Estado fallido. Ciudadanos deben seguir manifestándose y exigir firmeza contra  delincuentes. Leyes no deben generar condiciones para el blanqueo del dinero sucio. Es necesario controlar el espacio aéreo con    radares de largo alcance adecuados para detectar a  las  narcoavionetas.  

A 211 años de su independencia, a celebrarse este fin de semana, 14 y 15 de mayo, el Paraguay corre el serio riesgo en toda su existencia de convertirse en un narcoestado, si el Gobierno no da un golpe de timón en su política y acciones contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el crimen organizado en general.

El asesinato del fiscal Marcelo Pecci, de la Unidad contra el Crimen Organizado, es un hecho sin precedentes en las acciones de la delincuencia transnacional, que afecta por primera vez a un agente del Ministerio Público de nuestro país y ejecutado en Colombia. Este debe marcar un antes y un después para las autoridades nacionales en el combate a los narcos y sus tentáculos para el blanqueo de capitales. Demanda un trabajo articulado en especial entre la Policía Nacional, la Senad, la Fiscalía y la Seprelad para conseguir los resultados que espera toda la ciudadanía.

El narcotráfico ha inficionado en los diversos ámbitos de nuestra sociedad, como la política y los negocios en general para el lavado de dinero. Los involucrados se muestran donde quieren, infiltrados en el Estado, en los clubes y en las diversas instituciones de la República. Los narcos financian campañas, se presentan como candidatos y forman parte del Congreso.

El caso A Ultranza Py es una muestra palpable de cómo los narcos blanqueaban capitales. Sus cómplices se presentaban como proveedores del Estado para lavar el dinero sucio. Otro, como un pastor que blanqueaba capitales. El amigo del pastor José Insfrán era nada menos que un diputado. Este, Juan Carlos Ozorio, quien luego renunció a su banca, fue imputado por lavado de dinero, tráfico de drogas y asociación criminal. Es presunto líder de un grupo dedicado al narcotráfico, por citar solo un caso que ganó visibilidad y muestra el modus operandi de este tipo de organizaciones que en gran mayoría operan en la impunidad.

Además, una situación que puede facilitar el lavado de dinero y delitos conexos es que el Senado sancionó y remitirá al Poder Ejecutivo la ley que despenaliza las declaraciones falsas o incompletas de funcionarios públicos y autoridades. Saltaron casos de políticos que “olvidaron” cuentas bancarias con operaciones sospechosas y bienes en sus declaraciones juradas. Esta ley les favorece. Evidente que se deben generar leyes que no permitan condiciones para el blanqueo de fondos espúreos.

Otro de los problemas es la falta de radares primarios de largo alcance para que la Fuerza Aérea pueda realizar los controles, y aviones para el seguimiento de las eventuales narcoavionetas. En el Congreso hay un proyecto de ley sobre el derribo de máquinas sospechosas de llevar droga.

Sectores ciudadanos deben seguir manifestándose y exigir firmeza al Gobierno contra las bandas criminales. Estas representan un peligro para el funcionamiento del Estado, el cual se vio en el asesinato de un fiscal con causas de alto perfil, como lo era Pecci. Su muerte demostró que el crimen organizado no tiene límites, porque precisamente eliminó al fiscal de la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado, dejando un mensaje, de qué pueden hacer si se tocan sus intereses.

Hoy es el momento en que las autoridades deben dar ese paso contundente contra la delincuencia globalizada; no mañana, podría ser ya muy tarde. No se debe permitir la posibilidad de un Estado fallido.

En medio de poco para festejar en estas fechas, la ciudadanía, no obstante, debe ganar la calle y participar de los actos y espacios por nuestra independencia patria.

La gente honesta de este país es mucho más y lo demuestra trabajando cada día. Falta que las instituciones públicas hagan mejor su tarea.

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