26 may. 2026

Salvar

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Los números de la evaluación educativa paraguaya han llegado para contarnos lo que todos presumíamos: está aplazada. Es importante saber la realidad, pero más importante aún buscar revertirla. El deterioro ha sido constante desde hace varias décadas, de ahí la justificación de Riera al afirmar de que esos números son hasta el 2015 como si la misma estuviera mucho mejor a enero de 2018.

No busquemos más pretextos. Basta de justificaciones adolescentes. Esto no puede seguir más por la misma senda y para eso debemos asumir la necesidad de sacarla de esta condición, cualquiera sea el lugar que nos toque como parte de esta sociedad que habitamos y que padecemos sus consecuencias, muchas de ellas por causa de una mala educación.

Podríamos, por ejemplo, ser menos pobres si tuviéramos buena calidad educativa, porque está comprobado que un año de excelente instrucción nos priva de siete años de pobreza. Hagan el cálculo: ¿Cuánto necesitamos para no tener pobres? Nuestras cárceles están llenas de personas que no tuvieron oportunidades por carecer de educación y varios que tuvieron acceso a títulos, grados y poder están en camino de acompañarlos.

La educación es un mensaje que enviamos a un futuro en el que creemos y queremos. Lo que tenemos hoy en cifras nos demuestra que la ella no ha sido la convicción ni el trabajo de nadie. Hay que salvar el país a través de la educación. En este mundo que vivimos la realidad es implacable con aquellos pueblos que desprecian el conocimiento y marginan la educación.

No fue nunca antes como ahora, por eso los países que hicieron la tarea en tiempo y modo –como Corea, Singapur o Taiwán– están en la vanguardia y nosotros en el subdesarrollo. Hay que recuperar la matriz educativa paraguaya y para eso hay que remover de sus cenizas los ejemplos de Delfín Chamorro y Ramón I. Cardozo. Debemos volver a sentir el valor y la trascendencia del enseñar y del aprender. Si las familias no creen que con una mejor educación es posible el ascenso social no les importará que la deserción escolar sea tan alta desde la primaria a la secundaria.

Hay que gastar mejor en educación y por supuesto: hay que duplicar la inversión en su conjunto. Revisar por completo lo que enseñamos y aprendemos y, por sobre todo, saber para qué enseñamos en los tiempos cambiantes que vivimos.

Hay que racionalizar los escasos recursos que tenemos. Hay lugares sin maestros y sitios donde estos superan a la cantidad de alumnos. La escuela tiene que “dar gusto” de nuevo asistir. No es posible ir solo porque se come gratis o tiene techo (cuando lo posee) en días de lluvias. Los sistemas exitosos de educación tienen que servir de guía, pero como país tenemos mucha experiencia acumulada en saber lo que sirve y lo que no.

Además, estamos sobrediagnosticados en este campo como lo dijimos en un libro llamado Shock educativo que salió antes de saber lo peor que estamos.

El Paraguay mejorará extraordinariamente con una mejor educación. La calidad de vida se incrementará, la delincuencia bajará, la corrupción será menor, nos enfermaremos menos y habremos allanado el camino hacia el desarrollo colectivo. Lo más importante: tendremos conciencia de lo que somos, sabremos nuestras potencialidades y con convicción, caminaremos hacia el destino que hemos elegido. Si no lo hacemos pronto, esto que tenemos no será sostenible y el deterioro del país amenazará su propia existencia colectiva. No hay otra salida... hay que emerger del aplazo. Hay que salvar al Paraguay.