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Opinión
domingo 2 de julio de 2017, 02:00

Resultados

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
Por Benjamín Fernández Bogado

Es tiempo de evaluación y de rendición de cuentas. Ya no puede hoy el Gobierno decir que las cosas que le entregaron estaban mal porque ha corrido suficiente tiempo para resolverlas.

El Gobierno, que instaló el concepto de ser juzgado por la gestión, hoy nos muestra unos resultados mediocres, pálidos y repetidos de todo aquello contra lo cual había levantado su modelo. El superviaducto inundado, construido por una empresa española quebrada e inaugurada en un día aciago, es una metáfora del Gobierno. De que lo hizo mal, porque no supo o no quiso hacerlo bien o mejor. Hoy tiene que bailar al ritmo de la decadencia con un alto costo para el país en su conjunto.

El Gobierno careció de grandeza, pecó de soberbia y se quedó sin legado. Hoy solo le queda repetir lo que no pudo ser. Fracasó incluso en su rol de dinamitar la vieja política colorada porque se alió a lo peor para intentar ser lo que no alcanzó a ser: un reformista. Habrá miles de justificaciones y explicaciones, pero tardías todas.

El modelo de gerenciar el Estado ha sido un fracaso. No pudo nunca dejar de distinguir que una cosa son las cosas de las empresas y sus intereses, y otra muy distinta el rol del Estado como árbitro, regulador y celoso custodio de los intereses generales. Comenzarán a emerger cada vez más hechos que demuestren los reiterados y constantes conflictos de interés que han impedido ver lo colectivo como patrimonio de todos los paraguayos y no un pretexto para lucrar desde lo público.

Es claramente una oportunidad perdida más que se suma a la reiteración de fracasos anteriores e interpela al Paraguay a un cambio profundo en el concepto del hacer política desde una perspectiva distinta a la actual.

La matriz cultural, donde se desenvuelven las cuestiones centrales, como el servicio, la gestión, la transparencia, es solo un enunciado que no se relaciona con la práctica común y constante de nuestros mandatarios. Las permanentes boutades (metidas de pata) del presidente son una muestra clara de cuál es el concepto que tiene de lo incorrecto y lo justo, o el sentido de la crítica y la persecución. Desde ahora, el mayor enemigo de Cartes será su boca o lo que ella exprese públicamente. Serán más visibles sus limitaciones, incoherencias y contradicciones. Verá de forma clara la traición y sinvergüencería de muchos que lo rodearon y le rodean. Los cortesanos deben estar conspirando contra él día y noche buscando lucrar con sus miedos e incoherencias. El presidente está solo y desnudo.

El mensaje al Congreso tal vez sea la muestra más elocuente de la pérdida de institucionalidad en la que ha repetido Cartes los mismos errores de sus predecesores. Podría mofarse de ellos e incluso tratarlos de meretrices, pero con claridad lo que proyecta es la completa ausencia de respeto hacia los pilares de la democracia que deberían ser sus instituciones y a las que tanto él desde la presidencia como muchos de los rentados congresistas han menoscabado reiteradamente la democracia en estos casi cuatros años de gestión.

Hoy somos más pobres; el salario de la clase media perdió valor en un 25%, las obras públicas todas huelen a corrupción, el Estado sigue sin reforma, la migración interna convirtió la política en urbana, pero con lenguaje rural y nuestros intereses compartidos con Brasil y Argentina siguen siendo de ellos y no de nosotros. Si esto fuera una empresa en serio tanto el gerente general como sus colaboradores estarían afuera o la empresa estaría yendo a la bancarrota.

Hasta los equipos de fútbol repiten que los técnicos son hijos de los resultados. Con estos números claramente se demuestra que el deporte inventado por los ingleses tiene mayor rigor que el Gobierno paraguayo.