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martes 11 de julio de 2017, 01:00

Reina la incertidumbre en el Bañado a dos años de la visita de Francisco

Angustia e incertidumbre. Esto es lo que sienten los pobladores del Bañado Norte, dos años después de haber compartido unos minutos con el papa Francisco en aquella canchita de barrio frente a la pequeña capilla San Juan Bautista. La emoción, la alegría y las esperanzas de aquel 12 de julio de 2015 distan hoy de la realidad de los bañadenses que no saben cuándo deberán abandonar sus casas conforme avancen las obras de la Costanera Norte.

“Nos emocionamos tanto cuando el Papa dijo que esta era nuestra tierra”, comenta Karina Rojas al recordar el saludo de Francisco a toda la comunidad del Bañado. “Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Estoy muy alegre de visitarlos a ustedes esta mañana. No podía estar en Paraguay sin estar con ustedes, sin estar en esta, SU tierra”, había saludado el Sumo Pontífice a quienes deben soportar “la inclemencia del tiempo y las inundaciones”.

Karina vive con sus suegros, ya ancianos, que son los principales afectados por las obras. Poco a poco deben ir abandonando sus casas, el dinero que se les ofrece (entre G. 20 y 40 millones) no alcanza para comprar un terreno o una casa, dice. Lamenta que el proyecto no contemple viviendas sociales. “Al Gobierno no le importamos, solo para la visita del Papa arreglaron la calle. A dos años está peor el camino”.

La casa de Norma Rojas está en frente de la cancha y a unos metros de la capilla San Juan. Si bien las obras no le afectarán como a sus vecinos del fondo del Bañado Norte, el proyecto contempla un rellenado que los dejará muy por debajo de la calle, quedarán “como en una palangana”, según la moradora.

Cuando anunciábamos que él iba a estar en el Bañado, se reían de nosotros. Nos trajo esperanzas, pero ahora no sabemos qué pasará con nosotros”, resaltó.

Recuerdo. En la capilla San Juan no hay ningún objeto que usó Francisco en su visita al Bañado. Los vecinos creen que al menos algo debió quedarse en el oratorio para recordar al Papa que criticó a la gente que va todos los domingos a misa y no sabe lo que pasan los bañados. “Si no sabes lo que pasa en tu pueblo, tu fe es muy débil, o está enferma, o está muerta”, había dicho el Pontífice.