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Política
martes 23 de mayo de 2017, 01:00

“Participación estratégica de Itaipú en el Brasil disminuye año a año”

El embajador resalta la diferencia de percepción que tienen brasileños y paraguayos de Itaipú. Reivindica el aporte de los más de 400.000 paraguayos con ascendencia brasileña y dice que el contrabando, no Ciudad del Este, es un problema.

Susana Oviedo

soviedo@uhora.com.py

El representante diplomático del Brasil en Paraguay, Carlos A. Simas Magalhães, habla en esta segunda parte de la entrevista de Ciudad del Este, de los paraguayos con ascendencia brasileña, a criterio suyo, mal llamados "brasiguayos", y de Itaipú. El embajador, a diferencia de otros diplomáticos que normalmente eluden responder preguntas sobre determinados temas, contesta con naturalidad y seguridad sobre los asuntos que se le plantean. Así transcurrió la entrevista con Última Hora.

–Ciudad del Este, ¿es un problema para el Brasil?

–Ciudad del Este es una circunstancia, no es un problema. Fue creada en torno de un principio de pequeños comercios que generaron una demanda enorme. Los precios son más bajos y hay demanda de parte de Brasil, evidentemente. El problema no es el pequeño comercio, sino el descamino y, eventualmente, el contrabando. Esos son problemas, son crímenes.

Pero que brasileños inunden Ciudad del Este y compren sus aparatos ahí dentro de los límites legales previstos por la legislación no es problema alguno. Es una realidad de la frontera. El tema es que ingrese de forma ilegal.

–Pero en el tema del contrabando hay responsabilidad de ambos lados...

–Yo no sé. A veces hablo con la Policía Federal y me dice: "Hoy somos un equipo de 10 en el Puente de la Amistad, y tengo 250.000 personas cruzando por día, ¿a quién voy a controlar exactamente?". Hay que aceptar ciertas realidades que son complicadas. El gran contrabando, esto sí, tiene que combatirse con energía e inteligencia.

–Hace años que escuchamos que el modelo de Ciudad del Este ya no va más y que hay que impulsar una reconversión. ¿Qué opina usted?

–Yo creo que tiene límites naturales de expansión. Cada vez que la Policía Federal decide hacer una gran acción a nivel de pequeño comercio, es un despelote total en la zona. Todos se quejan, hay cierre del puente, etc. Son reflejos de que el sistema en sí tiene ciertos límites estructurales. Después, nunca es bueno para país alguno tener un polo de crecimiento totalmente desordenado.

Creo que los discursos que hemos escuchado de todos los ministros de Estado y del presidente Cartes son muy claros en cuanto a buscar la formalización del sector productivo paraguayo. Eso, por ejemplo, es lo que favorece la inversión productiva. Es un círculo que espero sea virtuoso. Cuanto más tengamos de eso, menos tendremos de otros fenómenos que no necesariamente son los más recomendables a mediano y largo plazos para el desarrollo de Paraguay.

–En julio debe revisarse de nuevo el cupo de compra turística sin impuesto en toda la zona fronteriza. Un tema sensible para Ciudad del Este. ¿Hay alguna noticia al respecto?

–No he escuchado nada todavía. Posiblemente se mantenga como está. No sé. Pero tiene que ser renegociado todos los años. Es una decisión casi unilateral del Brasil.

–¿Qué información nueva maneja sobre el inicio de la construcción del segundo puente sobre el Paraná?

–Información nueva, ninguna. Pero lo que sí sé es que sin problema alguno la voluntad política y el compromiso de los dos Estados están ahí.

–¿No hay fondos?

–Como siempre, un problema en momentos de crisis son los fondos necesarios.

–Su canciller dijo en Asunción que Itaipú no es un tema que divida a nuestros países, sino que los une. Anunció que se respetará el cronograma con respecto a la renegociación del tratado en el 2023, ¿sigue siendo esta la posición?

–Itaipú es una obra maestra de los dos países. Ha sido aprovechada de manera distinta por ambos. En Paraguay se creó una cultura de la renta más que cualquier otra cosa en función de lo que pudiera generar Itaipú. En Brasilia es una más, una muy importante, pero una más dentro de la cadena de producción de electricidad en el Brasil. La percepción de Itaipú es necesariamente distinta.

–¿En qué sentido?

–En la opinión pública brasileña es una obra más dentro del sistema. Para Paraguay es totalmente distinta. Es una obra fundamental dentro de la infraestructura del país. Presupuestariamente también, evidentemente. En el 2023 vamos a renegociar toda la estructura de costo de la usina. Solo eso, por sí solo es importante. Cuando lleguemos a ese momento, francamente habrá que hacerlo con un consenso inicial sobre la importancia de mantener la estructura productiva y financiera que tenemos en manos los dos países. O sea la calidad y la viabilidad económica de la empresa pasan a ser temas fundamentales en el contexto de la discusión. ¿Qué va a querer Paraguay? No sé. Puede poner en la mesa lo que quiera. Eso será parte de su poder soberano. No hay límites en la negociación. Por el tratado, en un momento, sí. Se habla del Anexo C. Para Brasil es importante. La empresa sigue produciendo; genera 15% de la energía de Brasil, que no es poco. Pero año a año la participación estratégica de Itaipú disminuye dentro del contexto de la producción energética brasileña. Entonces, su importancia también disminuye, y eso puede cambiar los dados de la negociación.

–Lo dice porque quedan aún nueve años para cumplirse medio siglo del tratado?

–Sí. Paraguay tiene que asegurarse un buen mercado, que sea buen pagador y constante. Además, que haya un incremento en la renta, porque habrá terminado de pagar la deuda. Pero también que se examine cómo se va a gastar esa renta. Preguntarse: ¿Seguiremos en el esquema presupuestario tradicional por el cual optó? ¿Debe ser el que prevalezca? Son temas que internamente deberán discutirse.

–Los brasileños afincados aquí, y sus descendientes, ¿le han denunciado alguna situación xenofóbica?

–Hay conflictos de tierra localizados. Pero eso pasa en todas partes, incluso en mi país, hay pruebas de sobreposición de títulos de propiedad y otros. Paraguay pasa por un proceso de reivindicaciones, de mejor distribución de tierras, de reforma agraria y eso crea tensiones: pero están siendo resueltas en forma satisfactoria, en la mayoría de los casos. Creo que Paraguay tiene que darse cuenta de que estamos hablando ya de la segunda y tercera generación de los que ustedes denominan "brasiguayos". Son chicos que han nacido en este país, se han educado acá, han contraído boda posiblemente con paraguayas también. Han creado su familia acá. Ciertamente mantienen lazos con el Brasil, porque tienen todavía familiares allá. La frontera sigue siendo muy bilingüe. Hablan indistintamente portugués y español, y esto es un reflejo de nuestra integración también. Estamos hablando de más de 400.000 personas. No es poca gente. Es una parte importante de la población paraguaya, que contribuye al bienestar y el progreso del país. A veces, los medios tienen algunas dificultades en parar de hablar de "brasiguayos" y hablar de paraguayos de ascendencia brasileña, que sería lo más correcto.