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Nacional
jueves 20 de octubre de 2016, 10:27

Mujeres rurales se empoderan y adquieren autonomía

Gracias a varios proyectos enfocados en el empoderamiento de las mujeres rurales como herramienta para adquirir autonomía y contribuir al desarrollo de pequeños productores, las familias rurales están mejorando sus ingresos y calidad de vida.

A través de su Proyecto Paraguay Inclusivo (PPI) el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) busca insertar a la agricultura familiar campesina y a la población rural pobre cadenas de valor, con visión de género y conservación del medio ambiente. Dicha inserción se da a través de los diferentes planes ofrecidos desde el proyecto para que las organizaciones puedan acceder a inversiones de capital.

El MAG, ejecutor del PPI, está orientado a financiar rubros como la leche, granos, hierbas medicinales y mandioca y otros productos que tengan potencial de mercado para la agricultura familiar.

Casos exitosos

Coordinadora Distrital de Mujeres Yasy Cañy

El MAG ejecutor del PPI, desde una perspectiva de país productivo con inclusión de género, apoya a la Coordinadora Distrital de Mujeres Yasy Cañy con un monto de G. 759.000.000, planteando como estrategia de acción un plan de negocio articulado para beneficiar a 103 mujeres rurales abocadas al proceso productivo de campo en el distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú.

Cabe resaltar que el plan contempla un fondo de garantía de G. 128.000.000, recurso monetario para el apalancamiento financiero como alternativa viable para el acceso a créditos destinados a la producción.

Apostada en una asociación bien organizada, la coordinadora cuenta con una estrategia de producción y comercialización con la empresa Shirosawa Co. para la venta segura de sésamo como producto estrella y, poroto, maíz y feijão como rubros alternativos.

Esta historia de emprendedurismo iniciada a finales del 2015, que incorpora más tecnología a la producción con la adquisición de maquinarias e implementos agrícolas, generará a 5 años, entre 900 a 1.000 kg/ha. en producción de granos, traduciéndose en un crecimiento positivo del 30% en el rendimiento de sus rubros.

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Antes de la implementación del plan de negocio, la coordinadora disponía de 100 hectáreas de producción de sésamo con un rendimiento estimado de 450 kg/ha de producción. Así, las mujeres han mejorado su gestión en atención a los compromisos asumidos, tal que para la zafra 2016/2017, han conseguido mecanizar 120 hectáreas para la producción de granos a la fecha. Con la innovación productiva que recorta el tiempo de los trabajos, se estima llegar a unas 200 hectáreas mecanizadas para finales de este año; esto representan unos 100.000 kg de granos, sin descuidar los rubros de autoconsumo.

Solo en el cultivo de sésamo, cada mujer productora dispone en promedio de una hectárea de producción. Se genera un ingreso por zafra de G. 3.000.000. Las mejoras, han favorecido de la misma forma a la asociación, en el fortalecimiento para la puesta de ferias locales destinadas al consumidor, donde todas participan como feriantes. Con el plan de negocio, la comercialización conjunta representa ganancias aproximadas de G. 350.000.000 anuales, útiles a la mejora de sus condiciones de vida.

Elaboración de productos lácteos en fincas campesinas

Otro proyecto que pretende dar autonomía a las familias rurales es el que lleva adelante el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) con respecto al procesamiento de lácteos, para dar valor a la materia prima excedente en las fincas campesinas, a ser desarrollados en los talleres del Programa de Investigación Agroindustrial del IPTA.

El objetivo del Programa es que las mujeres rurales conozcan las técnicas para elaborar varios productos lácteos con un enfoque de microempresa, según comenta la Lic. Blanca Salinas. "Generalmente, las mujeres rurales saben hacer queso Paraguay, pero ellas podrían hacer hasta 7 tipos de quesos en sus cocinas, además de yogurt, dulce de leche y helados, sin que necesiten mucha infraestructura más que algunas ollas", explicó la profesional, agregando que lo valioso es conocer las técnicas de elaboración.

Otro de los proyectos del programa es la evaluación del sistema de deshidratación de frutas, empleando dos métodos (solar y horno), que permita desarrollar un alimento organolépticamente aceptable y microbiológicamente seguro.

Este sistema podrá ser utilizado para deshidratar bananas y elaborar alimentos en épocas donde las frutas exceden a la demanda de consumo, para que las mujeres puedan obtener un ingreso extra con este emprendimiento en las zonas de producción.

Transversalidad de la perspectiva de género

La cartera agropecuaria por intermedio del proyecto busca generar las condiciones favorables para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de acceder a los beneficios, incentivando el empoderamiento de las mujeres en el espacio productivo, comercial y organizativo.

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El Proyecto Paraguay Inclusivo, que toma en cuenta la reducción de la pobreza y el desarrollo rural con inclusión de género, busca generar sinergias entre los diversos agentes e instituciones que toman parte de su actividad estratégica en el sector agrario, incluyendo las instancias institucionales de gobierno y organizaciones locales.


Capacitación en derechos

Es importante mencionar, que como tema central de las capacitaciones se está promocionando la Ley 5.446/15 de Políticas Públicas para Mujeres Rurales, que ha sido puesta en vigencia el 20 de julio de 2016. Esta Ley promueve y garantiza los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de las mujeres, siendo un paso importante para empoderar a las mismas.

Para implementar las citadas capacitaciones, está planificada una calendarización mensual de las actividades. Así, en el mes de agosto, se desarrollaron talleres de aprendizajes en los departamentos de Misiones y Paraguarí, teniendo como meta llegar a 250 personas capacitadas.

Lo resaltante en cuanto al trabajo con mujeres del campo, es que desde el proyecto se realizan acciones para implementar metodologías y herramientas participativas, de forma tal que el análisis parta desde los mismos actores de desarrollo y así, puedan identificarse y dar respuestas a aquellas necesidades prioritarias.

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Mujeres rurales

La participación de las mujeres rurales del PPI en la población económicamente activa alcanza una cifra de 4.000 mujeres, representando un 38% del total de beneficiarios del proyecto, poniendo de relieve que ha habido una mencionable incorporación de ellas al mundo del trabajo por las productivas plataformas laborales que se han generado y por la promoción del trabajo primario que ellas representan como sinónimo de desarrollo rural.

Hay 7 asociaciones exclusivamente de mujeres dentro del proyecto, que fomentan el cambio, direccionando su producción comercial en los rubros de granos, hierbas medicinales, leche y artesanías; para ellas, también existen otros canales de comercialización como las ferias.

Por intermedio de los Planes de Fortalecimiento, el MAG beneficia al Comité de Mujeres Unidas de Guayaibi, del departamento de San Pedro; la Asociación de Artesanas Ko'e Yatatitype del departamento de Guairá y; la Asociación de Mujeres emprendedoras de Santa María de Fe y Asociación de Mujeres Unidas de Santa Rosa, del departamento de Misiones.

En Planes de Negocios Articulados en alianzas con empresas, se citan a la Asociación de Comités de Mujeres Feriantes Jaikoporaverekavo y la Coordinadora Distrital de Mujeres Yasy Cañy, ambas del departamento de Canindeyú. Estos planes han dado paso a que las mujeres accedan a inversiones de capital con la consecuente incorporación de tecnologías mediante la compra de maquinarias y equipos para la producción, creando las condiciones para que las mujeres se empoderen en la producción y en la comercialización.

Aporte femenino en el ámbito rural para erradicar la pobreza

Las mujeres rurales del sector agrícola viven en una brecha de género en cuanto a sus derechos económicos, sociales y culturales, según indica ONU Mujeres, ya que en América Latina y el Caribe apenas tienen la titularidad del 30% de la tierra, el 10% de los créditos o el 5% de la asistencia técnica.

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Las mujeres tienes fincas más pequeñas y en tierras de menor calidad, con menos acceso a crédito, a asistencia técnica y a capacitación. Además del trabajo como productoras, la organización indicó que las mujeres rurales, en general, son las responsables de realizar las tareas domésticas y de cuidados de niños, ancianos o enfermos.

"Esta sobrecarga de trabajo, limita sus oportunidades y constituyen obstáculos para el logro efectivo de sus derechos", alertaron.

En Paraguay, el 37% de las mujeres no cuenta con un ingreso propio, frente al 19,6% en el caso de los hombres, y la falta de autonomía económica "se agrava en el sector rural", donde la proporción de mujeres sin ingresos llega al 42,4%, según ONU Mujeres.

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No obstante, cabe destacar que frente a los datos de participación de las mujeres en el mercado laboral rural entre 1999 y 2013, ha habido un aumento de 12 puntos. En términos de revitalización de la economía en el medio rural a nivel salarial, las mujeres ganan 42% menos que los hombres por igual trabajo, aunque con un liderazgo creciente de mujeres en organizaciones campesinas nacionales mixtas. En Paraguay, las mujeres campesinas constituyen el 48% de la población campesina.

Se destaca la necesidad de reivindicar el trabajo de las mujeres en el campo, quienes se encuentran en condiciones desventajosas por las barreras existentes para el acceso a la tierra, al crédito, a los servicios de asistencia técnica y capacitación, a los servicios de salud y de educación, así como a la participación ciudadana en condiciones de igualdad.

Cabe notar, que las mujeres en el medio rural desempeñan tareas en la esfera privada o doméstica, aportando a la economía familiar con su trabajo diario no remunerado, y, con su trabajo en la finca familiar como unidad productiva generadora de productos primarios y de transformación artesanal para la seguridad alimentaria nutricional y para los circuitos comerciales que producen ingresos para la familia.

A pesar de los esfuerzos realizados, existe un gran desafío para el proyecto en lograr que las mujeres en las organizaciones, pasen de una participación pasiva a una participación efectiva. Trabajar el tema de género es una cuestión fundamental, dado que hay que entender que se trata de un derecho humano y como tal, merece una especial atención.