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Nacional
sábado 22 de julio de 2017, 10:52

Mateo Balmelli, entre la literatura y la carrera a la Presidencia

No es frecuente que un político se postule a la Presidencia a la vez que publica una novela, y tampoco que en ella exponga la degradación de cierta clase política, pero Carlos Mateo Balmelli lo hace en "Tamarindo", que surge mientras se prepara para ese cargo en las elecciones del 2018.
EFE

"Esta novela trata temas que son reales, habla de la corrupción que hay en la política y habla del vínculo que hay entre el narcotráfico y la política, de las fuentes de financiación de la política", dijo Mateo Balmelli a Efe.

"Tamarindo", que será presentada en agosto, ve la luz tras "La Pasión de Lucrecia" y "A La Sombra de un Destino", ambas fruto de su alejamiento de la primera línea política, que le llevó a presidir el Congreso y el lado paraguayo de la Binacional Itaipu.

Sin embargo, su tercera novela coincide con su campaña para oficializarse como candidato a la Presidencia dentro de las internas del Partido Liberal, el mayor de la oposición.

"El Mateo político saboteó por mucho tiempo al Mateo escritor (..) Ese distanciamiento de la política me permitió desarrollar algo que siempre me gustó que es escribir ficciones, quiero volver a hacerlo al terminar este proyecto político en el cual estoy inmerso de nuevo", dijo.

Reconociendo lo tardío de su vocación literaria por los avatares de la actividad política, Mateo Balmelli asegura que en su nueva novela desarrolla y consolida un estilo narrativo que viene forjando desde "La Pasión de Lucrecia".

"Yo creo que en Tamarindo el novelista, el narrador, el creador de ficciones sabotea y triunfa contra el político de acción, independientemente de que la novela tenga una trama política", dijo.

Y es que en "Tamarindo" recrea un escenario donde el narcotráfico influye en un poder político que acepta esas reglas de juego.

"De alguna manera en esta novela descarnadamente se describe la relación, la intensidad, la proximidad que existe entre la política y las fuentes turbias de financiamiento, que dicho sea de paso, además es un problema de la democracia en el mundo, la financiación política", ahondó Mateo Balmelli.

"Tamarindo" denuncia también la brecha entre las formaciones políticas y la ciudadanía, sometida a unos intereses alejados del servicio público y de la búsqueda del bienestar general.

"Yo creo que hay un divorcio que es real y creo que lastimosamente las dirigencias políticas se convirtieron en castas, que van atrás de sus privilegios (..) Entonces yo creo que hay un problema real de funcionamiento de la democracia", aseveró.

Si bien "Tamarindo" transcurre en un país imaginario, su autor admite que los males de la clase política que se dibujan en sus páginas están también en Paraguay.

"El poder político no entiende que las instituciones en sí mismas son un fin y no solamente un medio para determinados fines, por eso que en Paraguay se relativiza la validez de las instituciones (...) El proceso político paraguayo tiene esa característica, cada Presidente que llega quiere vaciar de contenido institucional la convivencia", dijo.

Mateo Balmelli se plantea la política "en términos de compromisos éticos", que de poder aplicarlos al frente de un Gobierno lo haría mediante la convocatoria de una Asamblea Constituyente para generar reformas como la "depuración del poder judicial".

"La Corte Suprema de Justicia ha sido manoseada, se ha dejado manosear. Los fiscales en vez de representar a la ciudadanía han representado al mandamás de turno y la clase política lastimosamente no ha estado a la altura de las circunstancias".

Para Mateo Balmelli esas reformas solo se pueden dar en Paraguay dentro del poder político, ese que sale tan malparado en "Tamarindo".

"No tenemos una sociedad civil en el sentido jurídico y cívico del término, lo único que nos queda es hacer las reformas desde el sistema político, porque la sociedad paraguaya está tan desafectada de la política que no es capaz de movilizarse", dijo.

Reconoce que lo más cómodo en su caso sería quedarse en casa, ajeno a lo que considera un "deterioro institucional y moral" que mantiene a su país en el atraso.

"Más difícil va a ser gobernar que ganar las elecciones, pero yo creo que los hombres son grandes en una vida épica (..) No creo en la vida desde la contemplación, yo creo en la vida desde la acción", dijo.