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Arte y Espectáculos
domingo 27 de noviembre de 2016, 11:39

La samba, una "centenaria" con un gran futuro

Acompañada de dos amigos, Tania sigue el ritmo que impregna el ambiente en la rua Ouvidor de Río de Janeiro, donde decenas de personas acuden cada día a disfrutar de la música símbolo de Brasil de la mano de una "roda de samba".
EFE.

La samba, que hoy celebra el centenario del registro de "Pelo Telefone", el primer tema formalmente reconocido como "samba carnavalesca", encara un futuro prometedor con las "rodas" (ruedas) de músicos que difunden este compás sincopado de dos por cuatro.

Las "rodas de samba" son grupos de sambistas que se reúnen para tocar y cantar, ya sea en un restaurante temático para turistas, un bar perdido por el centro de Río de Janeiro o para animar cualquier festejo callejero.

Pueden actuar casi en cualquier sitio y han adquirido un mayor reconocimiento en los últimos años al inscribirse en un registro especial y gozar, en algunos casos, de espacios habilitados especialmente para estos grupos.

En el escenario del Samba Caffe, Juliane Rodrigues, cantante del grupo Mal de Raíz, cierra los ojos y parece fluir arrastrada por el ritmo que tocan sus compañeros.

Previamente, reconoce a Efe, con frustración: "Todos nuestros músicos son profesionales, pero tienen que dedicarse a otros géneros para subsistir".

"A pesar de ser un símbolo de Brasil, la samba está relegada a un segundo plano", dijo.

Henrique Vasconcelos, percusionista del grupo también cierra los ojos mientras toca, quizás imaginando que llegará a sentirse valorado porque cree que los músicos deberían tener "más reconocimiento".

Cerca del templo de la samba, el "sambódromo", miembros de las escuelas ganadoras en varias ediciones del carnaval, se mezclan con músicos y clientes en la terraza del 'Baródromo'.

De fondo escuchan la música que sale desde el interior del bar, donde varias decenas de personas se agolpan alrededor de los sambistas para bailar y cantar en un ambiente cargado de energía.

Bisnieto de Pichinguinha, uno de los más reconocidos sambistas, Igor Vianna intenta seguir sus pasos y ve el futuro con esperanza y ambición porque, aunque aún "existe cierta discriminación, ya superamos muchas barreras", dice.

Cid Carvalho es "carnavalesco", el encargado de "la puesta en escena de las escuelas" y, como repiten algunos de sus conocidos, "el único que puede vivir bien de la samba".

No obstante, Carvalho también tiene espacio para la crítica y cree que una solución para mejorar la situación es que aumente la cobertura mediática de las escuelas de samba "durante el año" y no solo en época de Carnaval.

De los bares se pasa a la calle, el lugar por excelencia de las fiestas cariocas: Lapa, Pedra do Sal o Baixo Gávea son lugares que los jóvenes llenan a lo largo de la semana y que cuentan con la presencia de las 'rodas de samba'.

Pedra do Sal, antiguo destino de los emigrantes de Bahía, es "el lugar donde comenzó todo, donde nació la samba", explica el integrante de la Roda de Samba da Pedra do Sal, Junior Travassos. "No había nada aquí. Hemos conseguido propulsar esta zona".

Su compañero Wando Acevedo también cree que "la samba tiene un gran futuro. Goza de muy buena salud. Hay mucha gente joven que está haciendo cosas muy buenas".

A pesar de agonizar durante años, "la samba nunca va a morir", afirma con seguridad Travassos, que opina que deben apostar por la innovación y "dejar de vivir de nuestros antepasados".

"Están frenando a la gente con ideas frescas, que lucha por revalorizar la samba", criticó.

Vasconcelos, integrante de Mal de Raíz, del lado clásico, opina que "deberíamos estar juntos".

La discriminación de los sambistas y las divisiones entre aquellos que apuestan por el género tradicional y la denominada "nueva generación" suponen dos grandes obstáculos para el crecimiento de la samba.

Aunque tanto la "nueva generación" como los más conservadores están preparados para seguir mejorando en el futuro, como han hecho la última década, gracias al impulso de las "rodas de samba".