La Costanera capitalina se vistió este jueves de colores y diversión. Familias enteras aprovecharon la fecha para pasearse por el lugar y realizar actividades que, por culpa de la rutina, no les es permitido un jueves “cualquiera”.
Los niños jugaban en la arena, armando castillos o toboganes. Los adultos observaban las bellas esculturas en arena expuestas en la zona de la playa, muy cerca del río Paraguay; mientras otros paseaban en bicicleta o daban vueltas con sus mascotas.
La maravilla de hacer volar pandorgas también estuvo presente: padres e hijos encontraron una excusa para encontrarse y generar una armónica comunión, más allá de la reflexión y la religiosidad de estas fechas.
Varias parejas de abuelos caminaban de la mano por la Costanera, saboreando paletas de helado y riendo al ver jugar a sus nietos, que corrían por el asfaltado que hoy solo está permitido para el uso peatonal. Otros mientras se divertían fotografiando a sus seres queridos para luego publicar la experiencia en redes sociales.
La fiesta de un Jueves Santo distendido se reflejó en la sonrisa de los ciudadanos, que, dejando de lado la rutina diaria, hicieron uso del espacio recreativo optando por un encuentro informal, en donde el afecto se expresa con hechos sinceros.
Entretanto, otros compatriotas aprovecharon las fechas de descanso para viajar al interior o exterior del país. Hasta ahora, más de 600.000 personas ya pasaron por la Terminal de Ómnibus de Asunción.