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Arte y Espectáculos
viernes 19 de agosto de 2016, 09:32

Grafiteros salpican de arte y color los ajados muros del centro de Asunción

A golpe de aerosol y encaramados a andamios, un ejército de grafiteros de diferentes puntos de Latinoamérica se afanan en salpicar de arte y colorido los ajados muros del centro histórico de Asunción, protagonista en estos días del festival de arte urbano "Latidoamericano".

EFE - María Sanz

Desde la céntrica esquina de las calles Colón y Estrella, a pocos metros del puerto de Asunción, dos enormes rostros obligan a los transeúntes a alzar la vista hasta la pared medianera de un hotel, transformada en un lienzo gigante partido en dos por el patio de luces del edificio.

Del lado derecho, el grafitero chileno Saile perfila el rostro de una mujer indígena que representa a la madre naturaleza, mientras que, del izquierdo, su colega peruano Entes colorea el gorro de un personaje que "pretende ser un amigo de la naturaleza, pero sin hacer nada por ella", explicó el autor.

"Es alguien con un discurso sin significado, que termina por no hacer nada, un revolucionario de Facebook. En la remera (camiseta) va a llevar dibujados a 17 personajes, en recuerdo de la tragedia que ocurrió acá", detalló Entes, en referencia a la masacre de Curuguaty, en la que en 2012 murieron 11 campesinos y 6 policías.

A más de 30 metros de altura, con el rostro cubierto por una máscara antigás para evitar inhalar vapores tóxicos de la pintura, y desafiando a la gravedad sobre un andamio mecánico, la mano experta de Entes tiñe de color la pared agrietada.

Su obra busca "reflexionar sobre la desconexión entre el hombre y la naturaleza", una sensación que, según él, se agudiza en la ciudad de Asunción.

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"La gente está perdiendo y devastando su propio oxígeno, su libertad. Viven de espaldas al río y parece que no se toman el tiempo de mirarlo", expresó el artista.

Iniciativas como el festival Latidoamericano, nacido en 2012 en Lima de la mano de Entes, buscan provocar una nueva mirada sobre los espacios urbanos, apoyándose en temas que hacen referencia a lo latinoamericano, para darle un significado propio a los grafitis locales, resumió el artista.

Asunción es la primera capital latinoamericana que acoge el festival después de su génesis en Lima, y lo primero que sorprendió a los grafiteros fue la gran cantidad de muros vírgenes y espacios sin pintar en estacionamientos de autos, fábricas, depósitos y edificios abandonados del degradado centro histórico de la ciudad.

"En Santiago de Chile ya no queda espacio ni para una firma. En Valparaíso hay tantos murales que ya no es más espontáneo, hay que pedir permiso para pintar. Pero en Asunción abunda el espacio, puedes caminar por la calle e imaginar qué pintarías para hacer más tuya la ciudad", expresó Saile, que lleva más de 20 años pintando, y espolvoreó su arte por muros de Europa, América y África.

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Algunos de los murales que empiezan a perfilarse en Asunción abordan temas históricos, como el del grafitero paraguayo Rolo y su compañera Leti, que entre manchas de color púrpura, violeta y turquesa hacen emerger el rostro y la guitarra de un excombatiente de la Guerra del Chaco, que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935.

Otras pintadas tocan temas de la naturaleza y la identidad de la Asunción precolombina, como el que esboza el artista argentino Ice en un lateral del Banco Nacional de Fomento, en el corazón de Asunción, y para el que dice que se documentó sobre los árboles típicos de la zona.

Cuando la obra esté terminada, entre estos árboles planearán varios yacarés (caimanes), una alusión a la reciente catástrofe ecológica del río Pilcomayo, fronterizo entre Argentina, Bolivia y Paraguay, donde se registró la muerte de cientos de animales, debido a la peor sequía en veinte años.

Sea cual sea su estilo y su mensaje, todos los grafitis persiguen, según Ice, el objetivo de "generar un cambio en la vida de la gente" a través de "la convivencia con el arte" en su espacio más cotidiano: las calles por las que transitan cada día.