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domingo 2 de abril de 2017, 03:26

¿Cómo era una zona de ocio romana? Tabernas y "souvenirs" frente al coliseo

Tabernas, cantinas y tiendas de recuerdos donde comprar, por ejemplo, la figura de un gladiador. Un equipo austríaco de arqueólogos han descubierto una "zona de ocio" cerca de un coliseo que permite conocer mejor la importancia de los espectáculos en el antiguo Imperio Romano.

EFE

El descubrimiento ha tenido lugar en la antigua ciudad romana de Carnuntum, a unos 40 kilómetros al este de Viena, gracias a las investigaciones del Instituto Ludwig-Boltzmann de Prospección Arqueológica y Arqueología Virtual (LBI ArchPro).

El responsable del estudio, Wolfgang Neubauer, ha señalado a la prensa que se conocía la existencia de estas zonas de ocio en la antigua Roma, pero que hasta ahora no se habían documentado con tal detalle.

"De esta forma nunca se han encontrado porque aunque se conservan los anfiteatros de muchas antiguas ciudades romanas, las áreas cercanas se han edificado", explicó.

Se han utilizado técnicas "no invasivas" como el georradar o el magnetómetro, que permiten recrear con un margen de error de escasos centímetros una imagen en tres dimensiones de las ruinas encontradas en el subsuelo, explica a Efe el español Juan Torrejón, uno de los investigadores del LBI ArchPro.

En Carnuntum, capital de la región romana de Panonia, vivieron hasta 50.000 personas antes de que la ciudad fue destruida en el siglo IV por un terremoto.

El coliseo de Carnuntum es el cuarto más grande del mundo, según Torrejón, y tenía una capacidad para más de 13.000 personas, que llegaban incluso desde regiones alejadas para presenciar las batallas de gladiadores.

Allí también se halló en 2011 una escuela de gladiadores que ha permitido conocer algunos detalles de la vida de esos guerreros, que en su época eran figuras muy populares.

Ese coliseo, según los últimos descubrimientos, no era el único que hubo en la ciudad, ya que con esta tecnología se ha encontrado un segundo anfiteatro mucho más antiguo, que puede datar del siglo II.

"Antes de construir una muralla u otro tipo de infraestructura que a priori pueden parecer más importantes, se construyó un anfiteatro para entretener a la gente", relata Torrejón.

Esta construcción estaba además situada en un enclave estratégico, en un cruce de caminos, por lo que era muy accesible para aquellos que quisieran acudir al coliseo.

El elevado nivel de precisión del georradar permite reconocer la estructura de los edificios del complejo y, por tanto, esclarecer la función que desempeñaban en la sociedad.

De esta forma se ha podido descubrir a escasa distancia del anfiteatro principal un área urbana desconocida y que estaba destinada completamente al ocio.

La multitud que iba al coliseo acortaba la espera en las tabernas, cantinas, tiendas de recuerdos y otras de comida (termopolio), con capacidad para miles de personas.

Además, gracias a la señal térmica que devuelven algunas de las infraestructuras ha sido posible encontrar lugares como un gran horno, donde se cocía pan con el que alimentar a los asistentes al espectáculo, cuenta Torrejón.

El entretenimiento de las masas, resumido en el lema "pan y circo", fue tan importante en Roma como en Carnuntum, una ciudad situada en los confines del Imperio Romano, concluyen los investigadores.

Los curiosos que se acerquen a la zona no podrán explorar a simple vista estos nuevos descubrimientos, ya que el instituto arqueológico no tiene previsto hacer excavaciones, sino "protegerla para generaciones futuras", afirma el experto español.

"Excavar un yacimiento lo primero que implica es su destrucción. Nunca más vamos a poder excavarlo o verlo como está a día de hoy", añade.

Por eso, lo más importante es proteger lo que hasta el momento se ha descubierto y esperar a que existan otros métodos que permitan entender mucho mejor los restos arqueológicos sin dañarlos.

De hecho, hace años era impensable que existieran herramientas arqueológicas avanzadas como las que se han utilizado para este proyecto, recuerda Torrejón.

Los investigadores han ofrecido imágenes y un vídeo que recrean de forma virtual sus descubrimientos y permite hacerse una idea de la vida y el ocio hace 1.700 años.

"La realidad virtual y la realidad aumentada nos ofrece una herramienta que hasta ahora no existía y que desde luego nos permite poder transmitir toda esta información de forma muy sencilla, muy simple y muy entendible al público", afirma Torrejón.

Así, las visitas virtuales pueden ser un gran atractivo para los turistas que quieran acercarse al yacimiento y descubrir cómo vivían sus antepasados hace cerca de 2.000 años, concluye el experto.

Esther Martín