Al salir de la ducha, se acostumbra a secar ligeramente el cabello y a la par enchufar el secador para utilizarlos rápidamente, es un error. Se debe estrujar bien con la toalla hasta que deje de gotear y desenredarlo con los dedos para luego agarrar el secador. No utilizar el cepillo antes de estrujarlo completamente. Es importante sacar toda el agua posible del cabello para evitar exponerlo mucho tiempo al calor.
De la raíz a las puntas
Es recomendable dividir en partes pequeñas y secar, de la raíz a las puntas. Con este paso se evita calor excesivo que dañe el cabello y la cutícula del cuero cabelludo.
Todo tiene su proceso, en la primera etapa de secado, se recomienda una distancia de 20 a 25 centímetros del cabello, luego de tenerlo casi totalmente seco, se procede al cepillado juntamente con el secador cercano a la melena.
Muchas veces para evitar gastar tiempo se procede al secado caliente y rápido, sin pensar que es el cabello el que se está quemando, lo que ayuda a hacerlo más frágil y dañado.
La temperatura más elevada solo es recomendable en el caso que se quiera fijar un peinado para lograr el look deseado.
Muchas veces tenemos la genial idea de que, si lo quitamos, tendremos más chorro de calor y por tanto iremos más rápidas con el secado. Esto es un error. Deberíamos hacer exactamente al revés.
El pico se encarga de distribuir el calor correctamente para que el cabello se seque sin que sufra en exceso. Dependiendo del cabello que tengas y del look que quieras conseguir, también podés emplear el difusor.