La sustracción de estos elementos se debe a que están hechos de hierro, material que es vendido de manera clandestina por quienes los sacan, a razón de un precio que oscila entre los G. 20.000 y 25.000.
El riesgo se da por sobre todas las cosas en horas de la noche, puesto que la existencia de un deficiente sistema de alumbrado público hace que no puedan ser advertidos a simple vista. El drama es más sentido para personas con discapacidad o gente de la tercera edad.
Similar caso se plantea con las tapas de los registros de la ANDE, que se encuentran en las murallas de las viviendas. Esta situación es igual o aún más peligrosa que la anterior si se considera que quedan al descubierto cables del tendido eléctrico que están al alcance de cualquiera, incluso de niños.
RESPUESTA. El presidente de la empresa aguatera, arquitecto Ludovico Sarubbi, explicó que actualmente ya no están reponiendo las tapas de hierro que fueron robadas, sino que están comprando nuevas que son de fibra de vidrio y plástico.
Resaltó que el objetivo es hacer una reposición completa de todas las que faltan en Asunción, a más tardar para fin de año.
En ese sentido, explicó que un 95% de estos micromedidores del servicio de agua potable en la ciudad son los que están afectados a este saqueo, que data de administraciones anteriores.
“Ya no nos prestamos a eso de reponer los de hierro. Ahora estamos colocando 30.000 tapas de fibra de vidrio y plástico y acabamos con esa práctica de robo”, sostuvo el profesional.
Puntualizó que las viejas tapas de metal ya estaban cumpliendo su ciclo de vida útil, por lo que ya se debía ir pensando en su cambio, en un proceso que se está realizando ahora.