03 abr. 2026

Yacyretá: Problema de Paraguay, no de Cristina

Por Miguel Benítez – TW: @maikbenz

Por Miguel Benítez  – @maikbenz

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Las recientes exportaciones (o intercambios) de energía al Brasil que realizó la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) se constituyen en unos simples añadidos más a un sistema cuyas falencias empezaron pocos años después de la firma del Tratado, y que fueron agravándose con el paso del tiempo, con gran complicidad de los representantes paraguayos en esa institución. Ejemplo de ello es la Nota Reversal de 1992 que modificó el Tratado y que recién fue rechazada tres años después por el Senado.

Para no ir muy atrás en el tiempo, el 27 de marzo del año pasado se cumplieron los 40 años de vigencia del Tratado y se debía haber empezado a revisar el Anexo C (que fija las bases financieras), según establece el propio anexo. No obstante, ya pasaron 41 años y seis meses sin que las comisiones negociadoras de Paraguay y Argentina hayan acordado revisar, modificar, actualizar o corregir este documento.

Los negociadores prefirieron mantener varias reuniones para modificar el Anexo A y establecer la cogestión paritaria en la entidad ¿Para qué? Si el actual Anexo A, en su artículo 15, ya establece la alternancia en la Dirección Ejecutiva de Yacyretá. Cada cinco años el director máximo debía ser paraguayo y llevar las riendas de la binacional. Pero en más de cuatro décadas, el mandamás siempre fue argentino. Se deduce que no hay un problema con este documento, sino en la gestión de los representantes locales que desfilaron y siguen desfilando por la EBY .

Lo que se debió haber tratado desde hace 18 meses es el Anexo C. Se hace imperioso resolver la problemática de la doble tarifa, discutir si se aplica la Nota Reversal de 1992, defendida por los argentinos; o el cumplimiento irrestricto del Anexo C, como plantean los paraguayos. Una deuda de 18.000 (con intereses) o 6.000 (sin intereses) millones de dólares. La exportación de energía al Brasil es solo una muestra más de que los rioplatenses hacen lo que quieren porque les dejamos. Ya no se trata de lo que haga Cristina Fernández el dilema, se trata de lo que hace (o no hace) el Estado paraguayo. Ya no se trata de simplemente pedir informes, tras informes. Se trata de actuar.

Siempre me pregunto: ¿Es realmente difícil conversar con los argentinos cuando se reúne el Consejo? Si están todos sentados a la misma mesa, ¿qué es lo qué pasa? ¿De qué hablan? ¿Ellos hablan ruso y nosotros zulú? ¿O simplemente hablan el idioma del dinero y por eso todo sigue igual, más allá de esporádicas indignaciones?