09 ene. 2026

Ya no hay los mboriahu ryguatã

Los campesinos que entre los años 40 y 60 eran conocidos como mboriahu ryguatâ (pobres, pero con recursos para alimentarse bien), desaparecieron en las zonas rurales de Concepción, según apreciación del obispo de esta diócesis, monseñor Zacarías Ortiz.

“Antes, todos tenían en la casa una chacra con productos de consumo, animales, y, a la vez cultivaban productos de renta. En una época fue el algodón, ahora es sésamo”, dice.

Sin embargo, siempre fueron engañados por intermediarios que les pagaban una miseria por sus productos, aclara. Al final, no recuperaban lo que habían invertido.

“Todo eso ha sido una gran desilusión que influyó muchísimo en el ánimo de los campesinos. Muchos terminaron vendiendo sus tierras y vinieron a ubicarse en el cinturón de pobreza de los centros urbanos”, manifiesta.

De este modo, la pobreza se extendió y profundizó. La realidad es que quienes quedaron en sus tierras, como los que se vieron forzados a migrar, viven en condiciones de extrema necesidad, concluye. La tierra se degradó, necesita ser enriquecida “y los campesinos no tienen capital para eso”, añade. En este contexto de empobrecimiento y migración del campo a la ciudad, las personas se alimentan mal y son más vulnerables a las enfermedades.

“Toda esta gente alrededor de la ciudad de Concepción es realmente pobre. Ya no pueden producir para comer y no tienen ingresos para cubrir sus necesidades básicas”, describe la situación.