19 ago 2026

Y después dicen que somos pobres

Desde mi balcón

El debate sobre la pobreza en Paraguay -y cómo superarla- no es nuevo.

Es más, los muy optimistas aseguran que el nuestro es un país verdaderamente rico, y que el problema real está en su administración, vulgo: los malos gobiernos de turno.

Estoy segura de que lograr un consenso sobre esto último no será difícil. Y debo confesar que coincido plenamente con aquella premisa. Sobre todo después de las últimas actuaciones de Fernando Lugo y toda la trouppe que lo acompaña en su gobierno (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial). El despilfarro que siguen haciendo de los bienes del Estado es abusivo y grosero.

Mire que malgastar más del millón de dólares en la impresión de un libro -Itaipú pagó USD 258.930 por el lujoso texto de Enriquez Gamón (Ultima Hora, miércoles 7/12/2011, pág. 6)-, y en la contratación de un grupo musical para el cierre de los festejos por el Bicentenario -el concierto de Il Divo cuesta USD 738.000, también financiado por Itaipú- no tiene otro nombre sino el de abuso.

Y no me vengan con aquello de que cuestionar puntualmente estos dos hechos es oponerse a la cultura. ¡Por favor! Solo quienes lucran con y desde el Gobierno apelan a tal argumento.

Esos casos, sumados a los derroches de la Justicia Electoral, los del Congreso y los del propio Poder Ejecutivo que destina millones de dólares a “gastos reservados”, son claras muestras del mal uso de los bienes del Estado en esta rica, pero mal administrada nación.

Lo peor de todo es que el exobispo presidente parece no haberse dado siquiera por aludido a juzgar por lo dicho en Encarnación, el sábado pasado durante la despedida a Miguel Fulgencio Kencho Rodríguez, allí donde también se hizo gala de malgasto de los bienes de Yacyretá. “El pan de la gente es cosa seria. La gente no olvida a los que traicionan sus promesas, pero mucho menos olvida a los que traicionan su derecho al pan de cada día” (Fernando Lugo, UHora, 18/12/11, pág. 3).

¡Feliz Nochebuena y Navidad!