Opinión

Violación de la sana crítica

 Raúl Ramírez Bogado @Raulramirezpy

Raúl Ramírez Bogado Por Raúl Ramírez Bogado

El caso de supuestas torturas donde acusaron al ex ministro del Interior Walter Bower y a dos policías constituye uno de los más largos de la historia, pero ahora, con la nulidad, también es digno de analizar porque habla de la violación de la sana crítica.

El 30 de diciembre del 2019, con fallo dividido, los jueces Carlos Hermosilla y Víctor Medina, con la disidencia de Rossana Maldonado, absolvieron a los acusados; el citado ex ministro, a más de los ex policías Merardo Palacios y Osvaldo Vera. Esto fue apelado por los fiscales Fabián Centurión y Santiago González, a más de las dos querellas, mientras que dos defensas recurrieron las costas del juicio.

Ahora, por resolución unánime, los camaristas Cristóbal Sánchez, Bibiana Benítez y José Agustín Fernández anularon la sentencia y dispusieron el reenvío para realizar un nuevo juicio oral.

En el caso, los policías Alfredo Cáceres y Jorge Luis López denunciaron que fueron torturados en la sede de la Comisaría 11ª Metropolitana, entonces a cargo del comisario Basilio Pavón (ya fallecido), el 19 de mayo del 2000, hace casi 21 años.

Alegaron que luego los llevaron al Comando de Infantería de la Marina, donde, supuestamente, estuvo el entonces ministro del Interior, Walter Bower. Ambos, a más de otros policías, habían sido acusados de una intentona golpista contra el presidente Luis Ángel González Macchi.

La causa. El proceso es uno de los más largos que se conocen. Imputaron por torturas al ex ministro Bower, a los policías Palacios y Vera, a más de Basilio Pavón, que falleció sin ser juzgado.

Gracias a una resolución de la Sala Constitucional que declaró imprescriptible la causa por ser delitos de lesa humanidad, el caso continúa. En el juicio oral, hecho 19 años después de ocurrido, como ya se dijo, con voto dividido, los jueces absolvieron a los acusados por duda.

Esto fue apelado por la fiscalía y por las dos querellas. Dos de las defensas recurrieron las costas procesales, porque querían que el Estado y los querellantes pagaran los gastos del largo proceso.

Los fiscales Fabián Centurión y Santiago González, dijeron que se violó el principio de la sana crítica. Se valoraron en forma parcial las pruebas “buscando llegar a la duda razonable” a favor de los acusados. Citaban las declaraciones de varios testigos, que según los magistrados se contradijeron.

Indicaron que para los jueces los testigos se contradijeron en el color de la venda que tenían en los ojos en las torturas, en que fueron golpeados en los pies con escobas o con cachiporras. Alegaron que eran detalles, ya que se probó que fueron torturados. Pidieron anular el fallo, y el reenvío.

Los querellantes Alfredo Cáceres y Jorge López, cuestionaron también la violación de la sana crítica y que los jueces buscaron llevar los hechos hacia la duda razonable. Hablaron de las chicanas de los acusados y pidieron que por decisión directa se ratificara el voto en disidencia y se los condenara.

Las defensas, por su parte, sostuvieron que el fallo era un verdadero tratado penal de lo que era la duda razonable y que en Apelación no se podía revalorar las pruebas.

La defensa de Bower argumentó que en la acusación se dijo que el ex ministro presenció las torturas en la Marina, pero en el juicio quisieron modificar los hechos para generar confusión por cosas que no fue acusado.

APELACIÓN. El Dr. Cristóbal Sánchez fue preopinante. Afirmó que si bien el Tribunal de Apelación no puede revalorar las pruebas y fijar los hechos, sí puede revisar los hechos fijados por los jueces y constatar si el principio de la sana crítica fue bien aplicado.

Aclara qué es sana crítica. La potestad del juez de valorar las pruebas y extraer libremente las conclusiones de los hechos, a condición de que se respeten las reglas del razonamiento humano. Cita los aspectos para determinar si un testigo miente o no.

Habla de las declaraciones tenidas como contradictorias. Remarca que el hecho a determinar es si los ojos de las víctimas estaban o no vendados, y que el material usado es secundario. También si hubo torturas y que el objeto usado era accesorio.

Indica que las contradicciones señaladas carecían de entidad suficiente como para desacreditar los dichos de los testigos. Argumenta que hubo mala aplicación de la sana crítica, que el fallo es nulo y vota por el reenvío.

Su colega José Agustín Fernández afirma que la potestad de valorar las pruebas de los jueces es relativa. Que, en Apelación, podía revisarse la valoración. Dice que los jueces solo vieron parcialmente las pruebas y no en su conjunto, y que el fallo es nulo.

Pocas veces se anula un fallo por este motivo, por lo que deja un precedente. Como pocos, la resolución analiza la forma de razonar de los jueces, y disiente con la valoración que le dieron a las pruebas.


Para entender
DILIGENCIAS PREPARATORIAS. Es el pedido que se hace al juez antes de iniciar la demanda civil, para completar la documentación o pruebas que necesitan.
qué se pide. Se pide que la persona a ser demandada preste declaración jurada sobre hechos, o sobre el carácter de la acción y es necesario para plantear la demanda. También que se exhiba un mueble o se reconozca un inmueble; que se exhiba un testamento, título, libro y papeles de comercio u otro documento. Además, que el tutor, curador o administrador presente cuentas, que se nombre un tutor o curador, que se cite para reconocer la obligación de rendir cuentas.
ANTE QUIÉN. El pedido se hace ante el juez que sería competente para la demanda. Se deberá expresar claramente el motivo, las acciones a deducir y la persona a ser demandada. Las diligencias pierden su valor a los 15 días, si no se acciona. (Fuente CPC).

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