“No soportaba que los amigos le recordaran que la esposa está con otro; decía que controlaba su Facebook, en donde la vio con otra persona y eso le motivó a cometer el hecho”, comentó ayer la fiscala Natalia Fuster, interviniente en el feminicidio.
La pareja llevaba 20 años de casada y tuvo tres hijos. Sin embargo, en los últimos cuatro años comenzó a pasar por conflictos y hace un mes la mujer decidió abandonar el hogar e ir a vivir con su madre, en cuya casa finalmente ocurrió el crimen.
El lugar estaba bastante asegurado, el portón contaba con candado, por temor justamente a que el victimario llegara a atacar allí a Ana María. Este ya había sido denunciado en dos ocasiones ante el Juzgado de Paz por violencia y pesaba sobre él una orden de restricción para acercarse a su ya ex pareja, porque con este hecho la relación había llegado a su fin. Sin embargo, violando esta orden y sin ser controlado, Riveros llegó a la casa en busca de la mujer.
El homicida relató a los medios que fue a la casa solo para pedir explicaciones a su esposa sobre lo que hablaban en su entorno, de que ya tenía una nueva relación.
Al entrar, según él, se encontró con Hugo Jara, hermano de la víctima, quien supuestamente era el que tenía el cuchillo, aunque fue él quien acabó herido y hospitalizado, junto con su hermana. Ana María, el objetivo del asesino, recibió tres puñaladas en la zona del cuello que le ocasionaron la muerte.
Al consumar el crimen, Carlos Riveros intentó huir, pero lo capturaron los policías de una patrullera que se encontraba en las inmediaciones de la casa.
Natalia Fuster manifestó que imputó al hombre por homicidio doloso agravado y pidió su prisión. Así mismo, informó que el detenido se abstuvo de declarar; además explicó que la expectativa de pena para este caso es de 30 años de cárcel. La agente del Ministerio Público aclaró que imputó por ese hecho a Riveros porque se trataba de su ex pareja, aunque recordó que ambos seguían casados.
Riveros dijo en su declaración ante la prensa que no se arrepiente de lo que hizo con la mujer y reiteró que el trasfondo fue la infidelidad.
El autor confeso, tras su detención, pidió perdón a sus hijos, tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, quienes quedaron huérfanos de madre.