Por Marisol Ramírez<br>mramirez@uhora.com.py<br>"Hacete cargo de tu hijo”, “No le trates mal a Dani” o “Pobre Mabel” son comentarios que le hacen a Carlos Piñánez de vez en cuando en la calle.<br>El actor, que interpreta al malo Sixto Benítez en la telenovela Papá del Corazón, del Canal 4 (lunes a jueves, a las 21), asegura que esos comentarios son una señal positiva. “Si la gente le cree al personaje es que uno está trabajando bien”, confiesa Piñánez.<br>Encarnar un personaje como Sixto -alguien manipulador, mujeriego e inescrupuloso- “fue y es, con cada capítulo y escena, un gran desafío. Mi riesgo es caer en la caricatura del jefe autoritario”.<br>El actor comparte su rol antagónico con otra actriz, Anita Recalde, quien interpreta a Marta, la intransigente abuela de Valeria Codas Lozano (Paola Maltese).<br>"Al comienzo de la telenovela me sentí un poco incómoda con mi papel, porque nunca hice de malvada”, comenta Recalde.<br>Para ella también es un reto encarnar un personaje interesado, egoísta y hasta agresivo. “Marta siempre piensa en su propio bienestar, aunque diga que quiere lo mejor para su hija y nieta”, reflexiona la actriz.<br>EMOCIONANTE. Tanto Piñánez como Recalde opinan que encarnar a un villano exige “mucha energía, ya que constantemente se está al filo de emociones encontradas, contradictorias y al límite”, opina Piñánez.<br> Para el actor, hacer de malo “exige desarrollar aspectos de la personalidad humana catalogados como oscuros y maquiavélicos, con el condimento de ser parte de una novela cómica donde lo negativo y lo malo hacen reír”.<br>A lo largo de su carrera, Piñánez casi siempre hizo de bueno. Dos de sus protagónicos en teatro fueron El Jorobado de Nôtre Dame y el aviador de El Principito. Por lo que “ser Sixto fue un cambio importante a nivel de construcción de personajes”.<br>Recalde, por su parte, observa un lado humano en las figuras malas, aunque no siempre son totalmente visibles. “Marta es muy recta, a su modo; sólo que su rectitud raya en palabras de grueso calibre, sobre todo con su hija y con su nieta, al tratarlas de estúpidas, taradas e inútiles”.<br>Ni Carlos Piñánez ni Anita Recalde temen al encasillamiento, pues los roles malévolos no abundan en las ofertas que reciben.<br>REACCIONES. Una anécdota que Piñánez recuerda es su encuentro con una señora mayor en una farmacia céntrica. <br>"Esperaba mi turno para ser atendido y se me acercó la señora y me preguntó: «¿Usted es el papá de Luisito?». Y yo le contesté: «Sí. ¿Qué tal, señora?». Antes de que terminara la frase, la señora se retiró indignada y enojada conmigo."<br>