Varias personas entrevistadas a unos quince kilómetros de Fnideq, en el norte de Marruecos, indicaron que querían intentar cruzar a Ceuta.
Un joven que llevaba una mochila afirmó haber llegado “a pie” desde Tánger, a unos 70 kilómetros al oeste de Fnideq, “después de haber oído que la frontera se había abierto”.
Aunque Marruecos acaba de confirmar que, tal como ha anunciado el Gobierno de España, ambos países han alcanzado un acuerdo para repatriar a la mayor brevedad a las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta, el flujo no se ha detenido.
Los migrantes siguen llegando a pie, en moto o en coche, procedentes de todo Marruecos y vestidos con ropa deportiva y liviana para correr o lanzarse al mar si hace falta.
El efecto llamada se ha multiplicado y la policía marroquí está desbordada, según pudo constatar EFE en la zona fronteriza.
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La nueva crisis comenzó con un goteo de jóvenes que intentaron llegar a Ceuta a nado desde inicios de semana sin que las fuerzas de seguridad marroquíes lo impidieran.
Este jueves, hacia media mañana, miles de personas se lanzaron a la carrera hacia la frontera en una movilización que no se detiene.
Marruecos no brindó cifras oficiales sobre el número de detenidos, rescatados o ahogados en el mar durante esta crisis.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta, ciudad que pidió al Gobierno español que cierre la frontera con Marruecos de manera “urgente e inaplazable”.
Grande-Marlaska ha estado al habla de forma permanente con su colega marroquí, Abdelouafi Laftit, según el Ministerio español.
Fuente: AFP y EFE