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Vendiendo chipa hizo estudiar a sus hijos

 

El Día Nacional de la Chipa se celebró, ayer. No solo es un recordatorio lírico, sino que sirve de sostén económico a muchas familias. Es el caso de Marcelino Lezcano (66 años), alias cuestión, que desde 1984 produce y vende chipa en el barrio San Francisco de la ciudad de Concepción.

Gracias a ese alimento, solventó los estudios de sus hijos para que puedan llegar a ser profesionales universitarios.

Oriundo de la localidad Eusebio Ayala, Departamento de Cordillera, donde aprendió de chico los secretos de preparar esta comida típica con el sabor característico de su pueblo natal.

“Vine en el (año) ‘84 a probar la venta de chipa, traje a mi familia y me quedé en esta ciudad donde crecieron mis tres hijos, que hoy en día, ya son profesionales universitarios”, relató Marcelino cuyo apodo –contó– se remonta a la época en que llegaba recién a Concepción: a todo respondía “depende de la cuestión” y así se ganó ese apodo que no le desagrada en absoluto.

Está orgulloso –dijo– del oficio que abraza, porque le permitió criar y educar a sus hijos. Indicó que seguirá en su trabajo, mientras tenga las fuerzas. “Me levanto a las 1.30 preparo la chipa, a la mañanita antes de amanecer ya salgo en mi bicicleta a ofrecer, tengo muchos clientes”, lanzó. JR

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