El reclamo ciudadano pronto se extendió hasta las vías por donde transitan normalmente los colectivos; los usuarios cerraron las calles Presidente Franco, Cerro Corá, Azara y Gral. Díaz. Sobre esta última arteria rodearon a una Línea 38 que se vio obligada a dar marcha atrás y fue liberada bajo intervención policial.
Pronto sonaron los petardos y con aerosoles en mano los manifestantes llenaron de grafitis a varios colectivos, entre ellos a la Línea 9. También realizaron quema de basura sobre Piribebuy y Montevideo.
La confusión se apoderó de quienes trataban de tomar un bus para ir a casa, ya que los colectivos comenzaron a desviar por otras calles. Ya eran cerca de las 20.00 cuando la gente empezó a bajar en grupos hasta la calle Colón buscando un micro, pero también escaseaban, así que varios no tuvieron más remedio que tomar un taxi para llegar a destino. Para hoy anuncian más escraches en el centro.
Disconformidad. Por determinación del Consejo de la Setama, y el aval del Gobierno central, desde el 1 de enero rige el aumento del 20% del boleto (G. 400 más), al dejar de tener vigencia el subsidio del Estado para evitar un aumento del boleto. En los dos primeros días de vigencia de la suba del pasaje abundaron las quejas de los usuarios porque los conductores cobraron G. 2.500 por boleto expedido, alegando no contar con monedas de G. 100 para el vuelto.
Ayer, en el primer día laboral del 2014, también surgieron denuncias de la escasez de unidades, que dificultaron el traslado de las personas.
El usuario Reineiro Solís Portillo comentó que en un viaje en la Línea 21 IPVU, desde Fernando de la Mora hasta Asunción, el chofer le cobró G. 2.500 por falta de monedas. A la vez denunció que ese ramal de la Línea 21 circula cada 45 minutos. Ángela González, de Ñemby, cuestionó lo mismo a la Línea 133 y agregó que los buses de esa firma “son horribles y andan cada una hora”.
Víctor López, que acaba de asumir el cargo de jefe interino de Fiscalización de la Setama, señaló que ayer demoraron a 5 colectivos como parte del control en la Gran Asunción. Tres correspondían a minibuses de la Línea 18-1, dos no estaban a nombre de la empresa y el otro no formaba parte del parque autorizado por Setama. La otra unidad requisada fue de la Línea 15 por circular con el parabrisas roto, y un bus de la Línea 38 por documentación irregular.