14 jul 2026

Urge defender derechos de los que no usan autos en la ciudad

Se bloquean las veredas con obras en construcciones, autos estacionados o puestos de ventas. Existe poca infraestructura de asientos o techos para aguardar ómnibus en las paradas, obligando a los ciudadanos usuarios a estar expuestos al sol o a la lluvia. No hay pasos peatonales en buenas condiciones y los pocos que existen no son respetados por los automovilistas. En ciudades que están principalmente pensadas para los vehículos automotores y no para las personas que andan a pie o en bicicleta, se hace urgente y necesario defender los derechos de quienes no usan autos. En vísperas de las próximas elecciones municipales, hay que reclamar y debatir propuestas para convertir a nuestras ciudades en espacios más amigables, habilitando más ciclovías y espacios peatonales, reduciendo la contaminación. Asunción y las demás urbes deben ser pensadas y reconstruidas a escala humana.

Desde hace algunos días, este diario viene publicando una serie de reportajes e ilustrando en su portada el verdadero viacrucis que deben sufrir quienes andan a pie por las calles de Asunción y de la mayoría de las ciudades del área metropolitana.

En muchas arterias urbanas directamente no existen veredas, sino más bien pequeñas selvas de matorrales o zanjas que hay que sortear con verdaderas dotes de equilibristas.

En otras partes, las veredas sí existen, pero están bloqueadas por vehículos automotores, cuyos propietarios confunden dichos espacios de caminata con sitios de estacionamientos, cerrando arbitrariamente el paso. Asimismo lo hacen los dueños o encargados de obras en construcciones, que disponen libremente de los espacios destinados a los peatones para acumular ladrillos, tierra, tejas, cemento, varillas de hierro y otros materiales. También directamente están ocupadas por puestos de venta ambulante o extensiones de locales comerciales que se creen con derecho a adueñarse de todo.

Todas estas son ocupaciones de facto que se pueden hallar en muchos sitios, que gozan de absoluta impunidad, ya que los inspectores municipales que deberían controlar y hacer cumplir las leyes y ordenanzas, brillan por su ausencia. O cuando aparecen, en la mayoría de los casos, prefieren ignorar el problema y hacer la vista gorda, tras hacer algún arreglo ilegal con los infractores.

También son numerosas las veredas que están rotas y que casi nunca son reparadas, convirtiéndose en varios casos el andar por la ciudad a pie en una suerte de carrera de obstáculos para los ciudadanos que transitan por estos sitios, sin contar los registros dela Essap, que no tienen tapa y que son como agujeros negros en los cuales es fácil meter la pata, literalmente.

El resultado de toda esta triste situación es que los ciudadanos que no usan autos, en lugar de poder utilizar los espacios que les están destinados, deben bajar a la calzada en donde los autos se atropellan y sortear el peligro, o en muchos casos, la muerte. No hay buena infraestructura de las llamadas franjas de cebra o pasos peatonales. Y si existen, la mayoría de los automovilistas no las respetan y no ceden el paso.

También hay muy poca infraestructura de asientos o techos para aguardar ómnibus en las paradas habilitadas para el efecto, obligando a los ciudadanos usuarios a permanecer a veces largas horas a la intemperie, expuestos al sol o a la lluvia.

En ciudades que están principalmente pensadas para los vehículos automotores y no para las personas que andan a pie o en bicicleta, se hace urgente y necesario defender los derechos de quienes no usan autos. En vísperas de las próximas elecciones municipales, hay que reclamar y debatir propuestas para convertir a nuestras ciudades en espacios más amigables, habilitando más ciclovías y espacios peatonales, y así reducir la contaminación. Asunción y las demás urbes deben ser pensadas y reconstruidas a escala humana.