Con burlas e indignación se viralizó en las redes sociales esa investigación que –a la sazón– pone de nuevo en tela de juicio la calidad académica que se imparte en las denominadas universidades de garaje.
Aparte del error gramatical del tema, la controversia se desparramó en virtud a que la homosexualidad dejó de ser abordada como un trastorno siquiátrico por la comunidad médica desde 1973. Hasta ese año, ser homosexual era visto por los siquiatras como una “perturbación sociopática de la personalidad”. Y fue el científico Dr. Robert Spitzer, quien permitió eliminar ese concepto del Manual de Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM, por sus siglas en inglés).
Pero ese cambio de enfoque no llegó a la Unichaco. A través de un comunicado, subido a su página de Facebook ante el aluvión de críticas, la institución defendió que el trabajo en cuestión “se ajusta a los criterios científicos metodológicos y normativos cuyo objeto de estudio tiene base científica”. Piden disculpas, no obstante “ante la impresión” que provoca el título del tema, cuyo “error semántico desató la polémica”, refiere otra parte de la misiva divulgada en la tarde de ayer por el Consejo Superior de esa casa de estudios.
Aclaran que la Universidad fue creada por Ley Nº 3919, el 11 de noviembre de 2009, cuando tenía vigencia la Ley Nº 2520/06 que permitió la habilitación descontrolada de instituciones de nivel terciario.
La Licenciatura en Criminalística de la Unichaco no figura en el catálogo del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones).
Ofrece también carreras del Salud, pero solo tiene habilitación para impartir licenciaturas en Administración de Empresas, Derecho y Contaduría Pública.