“Ahora vas a poder chatear con la gente de Bélgica, esa que te conté que son como vos y que van con sus carritos al supermercado para hacer compras”, le comenta emocionada una de sus madrinas a Derlis Maciel, el joven que desde hace 10 años vive conectado a un respirador en terapia intensiva del IPS. Ayer, como regalo por su 19 cumpleaños, recibió una computadora con todos sus accesorios.
Mientras el enfermero bombea con la mano la bolsa de oxígeno con la que le trasladaron a la casa donde le hicieron una fiesta sorpresa, Derlis cierra los ojos y respira profundo a través del tubo conectado a su garganta. “Gracias”, dice en un susurro y sonríe a los amigos que lo rodean.
El joven fue arrollado por un vehículo cuando tenía 9 años y como consecuencia del accidente quedó cuadripléjico, inmovilizado del cuello para abajo y dependiente de un respirador. Había pasado su infancia en la calle, dedicándose a la venta ambulante para sobrevivir.
Traumático para él fue despertar en la terapia del IPS sin posibilidad de moverse. Su adaptación a su nueva vida es una lucha constante y para ello es fundamental el apoyo de gente que se acercó a ofrecerle ayuda. Entre ellas Marilín Maciel, quien se trasformó en una segunda madre y lo acompaña permanentemente. La señora, socia fundadora de la Asociación de Rehabilitación del Impedido Físico del Paraguay (ARIFA), hizo las gestiones para que Derlis ingrese como miembro de la organización. Ayer, como bienvenida, le regalaron el computador adaptado para que pueda usarlo con un varilla que maneja con la boca.
“Tu presencia en ARIFA fortalece nuestra lucha, estás dando un ejemplo de vida”, le manifestó Néstor Giménez, presidente de la organización, al entregarle el regalo. El objetivo central es que Derlis aprenda nociones básicas de computación para lograr conseguir un empleo y sentirse útil para la sociedad, explicó. “No conocemos lo que es imposible y apoyamos tu esfuerzo de superación”, le dijo al muchacho.
Un sueño de futuro
Las metas de Derlis son claras y tiene a su lado amigos dispuestos a darle apoyo. Antes de su accidente cursó hasta el tercer grado. “Ahora tiene ganas de volver a estudiar y yo ya le dije que voy a estar en las clases con él, así que voy a volver a hacer toda la primaria”, vaticina contenta Edith Gutiérrez, una joven productora de eventos que se presenta como “la amiga de Derlis”. Se enteró del caso del joven hace cuatro años y quiso conocerlo. Desde entonces se ha convertido en su amiga más íntima y confidente. Lo visita todas las semanas y pasa con él las fiestas y cumpleaños. “Esta vez quisimos darle una sorpresa diferente”, cuenta.
Una propuesta de los directivos del IPS es que el joven trabaje en el próximo Parque de la Salud, que está siendo construido. De esa forma, con un sueldo mensual, se convertiría también en un aportante a la previsional. También sueña en convertirse en un instructor de niños y adolescentes con problemas severos como el suyo.