04 ago 2026

Una agradable apertura, pero carente de impacto

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

Con un sentido homenaje a L.V. Beethoven, y la correcta interpretación de la Sinfonía Nº1 Op 21, la primera de todas las del gran compositor, que deslumbró al mundo con su genialidad, se dio inicio a otro ciclo de conciertos de abono de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA).

El ciclo rinde tributo a Beethoven durante toda esta temporada, y regalará interpretaciones como la reconocida Sinfonía Nº9, una de las más emblemáticas.

En cuanto a la Sinfonía Nº 1 Op 21, en el Adagio molto, allegro con vibro y en el Finale adagio, allegro molto e vivace, se sintió mayor energía y emoción, sobre todo hacia el gran final.

El único momento emotivo sobre el escenario fue cuando, saliendo del protocolo de la presentación, el violoncellista argentino Pablo Romero, invitado de esta apertura, se dirigió al público presente en la sala del Teatro Municipal.

Romero recordó entre lágrimas la influencia de su abuelo paraguayo en su formación musical, y afirmó que se hubiera sentido muy orgulloso de verlo tocar sobre el escenario del Teatro Municipal asunceno.

El músico invitado hizo una alusión a quienes tuvieron que emigrar del Paraguay, como su abuelo, en la década de 1940, buscando refugio ante la inestabilidad política.

Mencionó que muchos talentos se perdieron para el país en aquel tiempo y dejaron sus semillas en otras tierras.

Luego del diálogo con el público, se disfrutó la interpretación del fragmento de una composición del francés Jean-Baptiste Barrière, a dúo entre Romero y el violoncellista principal de la OSCA, el paraguayo Oswaldo Rodríguez.

En la primera parte del encuentro musical se apreció el concierto para violoncello y orquesta Op 104 en si menor (1ª audición), de Antonin Dvorak, resaltando la suavidad en el Adagio ma no troppo.

Técnicamente correcto, el concierto se disfrutó. Y pese a algunos casi imperceptibles desajustes en pocos momentos interpretativos, es seguro que los oídos menos educados salieron satisfechos de la sala, teniendo en cuenta los calurosos aplausos ofrecidos por los presentes. Una agradable apertura, mas no todo lo exultante que se esperaba.

El próximo encuentro promete sorpresas, con la presencia del pianista español Miguel Baselga y el director italiano Andrea Bressan, con un programa que incluirá a Rossini, Albeniz y, por supuesto, a Beethoven.