Por César González Páez<br/><br/>cesarpaez@uhora.com.py<br/><br/>En esta oportunidad haremos una excepción porque la figura que vamos a evocar no es la de un paraguayo, sino la de un argentino. Sin embargo, cumplió una misión trascendental al concretar el fin de las operaciones bélicas de la Guerra del Chaco, en 1936. Esa excepción es en virtud de que pocas veces reconocemos a figuras gravitantes en nuestra historia, que hicieron un bien a la nación, por la simple gestión impecable de su trabajo como diplomático, en lograr una paz sólida entre los dos países. <br/><br/>Tampoco anima este artículo contar las vicisitudes y las razones que llevaron al enfrentamiento que costó la vida de noventa mil almas. La historia ha sido pintada desde diferentes ángulos por calificados historiadores y por cronistas que llevaron las causas de la guerra por las vértebras de la política. Una lucha extensa por territorios áridos, en que la falta de agua y la agresividad del medio ambiente hacían la lucha más dura como heroica. <br/><br/>Dejemos los vaivenes de las razones de aquellos tiempos de la década del treinta, porque vamos a hablar de un hombre que pudo concretar la Paz del Chaco, o sea la firma del final del conflicto, refrendado por la mayoría de las naciones latinoamericanas. Era la primera vez que ocurría el acuerdo de un grupo de países para un objetivo común. El único antecedente de unión de naciones que se tenía era la nefasta Guerra contra la Triple Alianza, hecho que también tuvo sus mezquinos intereses económicos y territoriales. El nombre de la persona cuya figura consideramos importante rescatar es el del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas. <br/><br/>TIEMPOS DE RECUENTOS. Los Bicentenarios de la Revolución de Mayo –que se cumplió este año– y de la Independencia paraguaya –que se inicia en el 2011– dan para revisitar estos temas, de protagonistas compartidos en la historia común de la región. Poco se conoce que a Saavedra Lamas su intervención para poner fin a las hostilidades de la Guerra del Chaco, en 1936, le valió ser reconocido con el primer Premio Nobel de la Paz de ese año. <br/><br/>Gracias a él hubo un acuerdo que se firmó entre los dos países (Bolivia y Paraguay), en Buenos Aires, durante la presidencia de Agustín P. Justo. Saavedra Lamas había nacido el 1 de noviembre de 1878, era biznieto de Cornelio Saavedra y pertenecía a una familia tradicional.<br/><br/>Realizó una carrera muy destacada como docente en la Universidad de La Plata y en la de Buenos Aires. También fue diputado hasta que fue nombrado, por sus méritos, ministro de Relaciones Exteriores y Culto, cargo durante el cual realizó la citada mediación en la Guerra del Chaco.<br/><br/>Lo de unir a las naciones sudamericanas, para evitar agresiones entre ellas, ya lo había intentado al presentar El Pacto Antibélico Sudamericano, documento que tuvo gran repercusión.<br/><br/>Desde 1938 se dedicó a la docencia. Publicó numerosos libros sobre diplomacia y derecho internacional. Fue rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires, entre 1941 y 1945. Hombre muy respetado en su tiempo, por la firmeza como diplomático a la hora de llegar a acuerdos internacionales, en 1936 pudo concretar que cesara, de una manera duradera, una guerra que venía desangrando al Paraguay y a Bolivia desde 1932.<br/><br/>