Opinión

Un ataúd debajo de un árbol

 

Antonia Benítez tiene 87 años y cuando enfermó tuvo que ser trasladada desde Bahía Negra, en una lancha por el río Paraguay durante tres horas hasta Fuerte Olimpo, en el Alto Paraguay.

Allí, una vez que estuvo mejor, los médicos vieron que podía continuar el camino. Entonces la subieron a un bote rumbo a Puerto Murthino, en el Brasil; y después hizo el resto del viaje por tierra en una ambulancia hasta llegar a un hospital en Concepción.

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Parece una gran aventura, pero es el pan de cada día de los pobladores del Chaco. Si alguien enferma o sufre un accidente, el traslado se hace en lancha, avión o en ambulancia. Y es que en el Alto Paraguay no hay terapia intensiva, por eso la solución es llevar al enfermo hasta Concepción, Pedro Juan Caballero o Asunción. Los caminos son imposibles y por el río es la única vía para salir.

La zona está muy alejada, la población vive dispersa y cuando llueve los caminos se clausuran. Hay un avión ambulancia disponible, para los traslados de pacientes graves, pero no en todos los casos estos pueden hacer ese viaje, por su condición. Si llueve, la única alternativa es el bote, pero si llueve tampoco pueden los pobladores salir en bote o en avión, hay que esperar a que ya no llueva. Ah, y por cierto, la lancha de Salud Pública sufre desperfectos, por lo tanto, se debe alquilar una lancha de particulares para trasladar al paciente. La ambulancia tampoco sirve de mucho porque es inútil para los caminos de la zona.

Algo parecido, pero al revés, es lo que le pasó a Cristino Miranda. Su foto, sentado debajo de un árbol, al lado del ataúd de su mamá recorrió las redes sociales.

María Juana Roy de Miranda es el nombre de la madre de Cristino. Ella falleció en el Hospital Regional de Concepción, desde donde fue transportada en la carrocería de una camioneta de la Gobernación, hasta la localidad de Tres Cerros.

En este lugar alguien les tomó una foto y así fue como nos enteramos del drama.

Cristino Miranda y su acompañante aguardaron varias horas para conseguir un medio de transporte que los llevara hasta la comunidad indígena Yshir, de Puerto Diana, en Bahía Negra, en el Alto Paraguay.

La historia tiene sin duda ribetes trágicos. Los miembros de la comunidad le pidieron a la Municipalidad de Bahía Negra una ambulancia para ir a buscar el féretro; la Comuna se encargó de los gastos de combustible y viático.

Pero los indígenas esperaron sentados por largas horas, a orillas del río Paraguay, y recién al mediodía llegó la ambulancia para trasladarlos hasta su comunidad y poder dar así una digna sepultura a la mamá de Cristino.

Al final, los nativos tuvieron que cruzar en una balsa con el féretro hasta Puerto Casado, y de ahí emprender el largo viaje hasta su comunidad.

En el Chaco profundo y lejano necesitan buenos caminos, que se puedan usar todo el tiempo. También ayudaría muchísimo que hubiera buenos hospitales en el Chaco.

El presidente dijo el otro día que los gobiernos anteriores no invirtieron lo suficiente. Y puede que tenga razón en esto.

Pero no puede negar Mario Abdo Benítez que durante su gobierno decidieron hacer un totalmente innecesario puente a Chaco’i. Una obra inútil que no le va a servir a doña Antonia ni a Cristino, ni a ningún poblador del Alto Paraguay, por eso seguirán aislados, abandonados por el Estado paraguayo.

Nosotros lo vimos a Hugo Velázquez, el vicepresidente, paseando en un avión militar, haciendo campaña política para las internas del Partido Colorado. Fue una bofetada para toda la gente que ha visto morir a hijos o abuelos porque no hay caminos para llegar a tiempo a un hospital, mientras la lancha de Salud Pública no funciona.

Definitivamente, no pagamos impuestos para ver a Cristino sentado bajo la sombra de un árbol, aguardando junto al ataúd de su mamá.

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