Con esperanzas muchas personas aguardan la inmunización masiva la próxima semana.
Con el arribo de las vacunas y el aceleramiento de la inmunización en el país es imposible que la gente esconda sus emociones y es por ello que en las redes sociales difunden sus libretas de vacunación. Lo hacen en memoria de amigos y familiares que aguardaron sin resultado una oportunidad para inmunizarse, y luego fallecieron de la terrible enfermedad.
SENTIMIENTOS ENCONTRADOS
Para Francis Zarza, la posibilidad de vacunarse fue una bendición, pues meses antes perdió a su padre Edmundo a raíz de la pandemia.
“La muerte de papá nos impulsó a vacunarnos, primero mi mamá y luego mi hermano y yo”, comparte.
En el día de la vacunación al hombre le invadieron sentimientos encontrados por la penosa situación que le tocó atravesar con su familia.
“Ese día madrugué y me tocó la Sputnik que no me causó ningún efecto, estoy muy contento y feliz de haberme aplicado”, expresa contento y agrega: “Te deja mucho más tranquilo estar vacunado y saber que tu familia está vacunada”.
ALIENTA A VACUNARSE
Gloria Ocampos es una sobreviviente, pues el Covid-19 la tuvo en cama por 10 días y luego se llevó a su esposo.
“Cuando empezaron a llegar las vacunas con mi esposo dijimos que íbamos a vacunarnos, que eso nos iba a salvar, pero que tendría que ser masivo, porque si una o dos personas nomás se vacunaban no serviría”, recuerda.
Pero cuando estaban armando maletas para vacunarse en el exterior, ella enfermó y luego su esposo, quien lastimosamente no sobrevivió.
Ocampos, que felizmente ya recibió su primera dosis, alienta a la población a que acuda a vacunarse.
“Estoy muy feliz porque me siento con esta primera dosis salvada. Esto va a terminar y esperamos que toda la población se ponga la vacuna que es nuestra salvación”, culmina.
EL REGALO QUE NO LLEGÓ
Nino Silguero, padre de Jazmín Silguero Cena, esperaba con ansias la llegada de las vacunas para poder inmunizarse. El comunicador villarriqueño, que tenía un programa radial, siempre se mostró a favor de las vacunas y desde su lugar de trabajo alentaba a la gente a perder el miedo.
“Él siempre hablaba de los beneficios y estaba muy esperanzado de llegar a vacunarse. Cuando llegaron las vacunas para los médicos se alegró mucho y habló de eso en todos sus programas. Se emocionó hasta las lágrimas”, relata su hija.
Nino Silguero aguardaba esperanzado su dosis correspondiente. El 1 de julio debía cumplir años y como obsequio quería recibir la inmunización con Sputnik.
“Me dijo que estábamos cerca de que termine todo esto y que por su cumpleaños el mejor regalo sería esa una dosis”, manifiesta.
Pero penosamente no llegó a vacunarse. El hombre de 57 años contrajo el virus en mayo. “En aquel entonces, la vacuna era para los de 65 para arriba”, refiere.
Con el pasar de los días, su situación se iba agravando y tuvo que ser internado en el Hospital Regional de Villarrica para luego ser ingresado a terapia intensiva. “Al mismo tiempo también se internó mi mamá. Estuvieron juntos en la misma sala del hospital”, rememora.
La madre de Jazmín y esposa de Nino logró vencer a la enfermedad, pero él perdió la batalla.
“Lastimosamente la madrugada del 19 de junio su corazón dejó de latir”, lamenta.
A pesar de lo que la familia Silguero estaba atravesando siguieron adelante y lograron cumplir con el sueño de su padre: inmunizarse. “Mi mamá fue la primera en la familia que se vacunó. En principio tampoco quería vacunarse, pero luego se acordó de mi papá. Después de eso fueron mi cuñado y una de mis hermanas, quienes tienen enfermedades de base. También fueron a vacunarse en su homenaje”, finaliza Jazmín.
REPUDIO CONTRA EL GOBIERNO
Mirtha Lila Álvarez de Adorno, 52 años, hace nueve años tuvo un ACV que le afectó la parte derecha del cuerpo. Como padecía presión alta y diabetes, era una paciente de riesgo, por lo que sus familiares tomaban los cuidados correspondientes, pero sin entenderlo, se infectó a finales de marzo. “Tenía seguro del IPS, en la época más fea de la pandemia, cuando costaba mucho conseguir camas, pero tuvimos ‘la suerte’ de conseguir una en el Hospital de Ingavi”, relata su hijo Ángel Adorno Álvarez.
Estuvo unos días internada, tuvo una mejoría, pero después de eso decayó. “Falleció esperando una cama en la noche del 6 abril. Se hizo el entierro al día siguiente, el día de mi cumpleaños”, comenta Ángel.
Adorno Álvarez, quien ya afortunadamente pudo vacunarse, lamenta mucho que su mamá no llegara a vacunarse y culpa al Gobierno por no hacer bien las cosas. “Si las vacunas hubieran llegado antes y principalmente hubiéramos podido encontrar un lugar en terapia intensiva, mi mamá se salvaba”, refiere añorando a su querida madre.