La búsqueda activa comunitaria de los casos sospechosos de Covid-19, el monitoreo de síntomas respiratorios leves, especialmente de aquellos pacientes con enfermedades de base para la derivación oportuna a los hospitales, es el trabajo fundamental que equipos de salud de la Atención Primaria de la Salud (APS), a través de la Unidad de Salud Familiar (USF), vienen realizando desde el inicio de la pandemia.
De abril a diciembre de 2020, los servicios de las unidades de salud familiar derivaron al segundo nivel de atención 533 pacientes con síntomas graves de Covid y realizaron 16.632 monitoreo domiciliarios de casos positivos y contactos, señaló Maida Barrios Alonso, directora de la Dirección de APS del Ministerio de Salud.
Con la pandemia, este primer nivel de atención se fortaleció para mejorar la cobertura y el acceso a salud teniendo en cuenta las múltiples limitaciones como la económica, geográfica, y cultural para acercar a la población los servicios. La reorganización consistió en dividir el servicio en dos áreas, respiratorio y no respiratorio y en el caso de que la estructura de la USF no lo permitía, los casos respiratorios eran atendidos en los domicilios porque el equipo está preparado pata esto.
‘‘Tenemos una deuda pendiente porque no todas las unidades tienen la estructura como los hospitales, sabemos que nuestro sistema no estaba preparado para esto pero en todo el país se organizó’’, indicó.
Los equipos tienen un número limitado de funcionarios. Integrado por un médico, un licenciado, un técnico y agentes comunitarios y lo que hizo fue dividir en dos grupos. El médico se encargaba de los casos respiratorios y los demás del monitoreo de los no respiratorios. De esa manera se garantizó la atención y la búsqueda activa comunitaria fue fundamental, así como las visitas para concienciar sobre la virus, destacó la profesional.
A su vez el primer nivel siguió garantizando todos los programas esenciales de Salud como la vacunación, control prenatal, control de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión. ‘’Como la USF trabaja con las familias, los médicos monitorearon continuamente a los pacientes con enfermedades de base que son más vulnerables a desarrollar Covid-19 grave, comentó Barrios.
En cuanto a las atenciones, de abril a diciembre se registraron 2.122.710 consultas en la USF, 118.297 consultas domiciliarias y 19.870 urgencias domiciliarias.
En APS el impacto que hizo no se vio mucho porque la cobertura a nivel país es muy baja y principalmente las regiones donde los casos explotaron en mayor número, como Central, que tiene 19% de cobertura y la brecha es muy grande. ‘‘Hay pacientes que no llegaron a ser evaluados y llegaron tarde al hospital porque la cobertura sigue siendo baja. Esta administración empezó con 32% de cobertura y la meta es llegar a un 50 o 60%’’.
Barrios destacó la función de la USF en las comunidades al ser el primer enlace del paciente con el sistema de Salud. ‘’Un paciente que pasa por el primer nivel de atención no llega al nivel hospitalario. Es darle un buen uso a los servicios. En esta pandemia se fortaleció el trabajo de red con el nivel hospitalario para derivar pacientes’’, destacó.
833 es el total de puestos de Unidad de Salud Familiar que se encuentran distribuidos en todas regiones sanitarias.
118 son de Central y junto a Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú son los que tienen menor cobertura de atención primaria.
2.122.710 consultas realizadas, 118.297 consultas domiciliarias y 19.870 urgencias domiciliarias de abril a diciembre.