17 may. 2026

Triunfo diplomático

Por Guido Rodríguez Alcalá

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Sin falso optimismo, puede decirse que las conclusiones de la COP 21 han sido exitosas. El triunfo se debió a varios factores, incluyendo la habilísima diplomacia francesa; la determinación de Estados Unidos y de China; el aumento de la temperatura global de los últimos años y la tremenda contaminación del aire de las ciudades chinas, con amplia cobertura periodística en una era globalizada.

Después de la COP 21, ya no se puede decir que el cambio climático es un invento de algunos ecologistas despistados, como se dijo y creyó durante años a causa de la campaña de la Exxon, BP, Shell y otras empresas petroleras, que gastaron millones en propaganda tendenciosa. Además, el combate contra el cambio climático ha dejado de ser una mera expresión de deseos: se trata de un compromiso asumido por los Estados signatarios de la convención de la COP 21.

¿A qué se han comprometido los Estados? En primer lugar, a impedir que la temperatura global suba más de 1,5 grados sobre niveles preindustriales. En segundo lugar, a llegar a una emisión cero de gases de efecto invernadero entre 2050 y 2100; vale decir, a evitar las emisiones o a neutralizarlas de distintas maneras. En tercer lugar –y este es el compromiso asumido por 187 países de los 195 participantes–, a comenzar a reducir significativamente sus emisiones entre 2020 y 2030. En cuarto lugar, a la creación de un fondo de unos 100.000 millones de dólares anuales para combatir el cambio climático y paliar sus consecuencias.

Pacta sint servanda. Que los pactos sean respetados. Este es un principio básico del Derecho Internacional que –porque el ser humano es imperfecto– no siempre se respeta. Aun así, el pacto de la COP 21 es un triunfo para la humanidad, como lo fue la abolición de la esclavitud, o la descolonización operada a partir de la creación de las Naciones Unidas en 1945. En 1945, solo dos países africanos eran plenamente independientes: Liberia y Etiopía (Egipto lo era solo nominalmente). Por cierto, la descolonización llevó tiempo, y en muchos casos se vio reemplazada por la dependencia más o menos encubierta del neocolonialismo. Con todo, es importante que la humanidad tenga conciencia de lo que está bien y de lo que está mal. La COP 21 ha proclamado que está mal dañar el medioambiente, o por irresponsabilidad, o por afán de lucro, o por cualquier otro motivo.

Por otro lado, no es imposible cumplir materializar el principio de la COP 21 porque existe voluntad política, existen tecnologías alternativas y existen fondos para invertirse en tecnologías alternativas. Un ejemplo es la Alianza Solar Internacional, el acuerdo entre Francia e India, que destinará millones a la energía solar.