En el barrio San Pablo, especialmente en calles como Incienso y Urutaú, las lluvias agravaron el estado de deterioro causado por trabajos de desagüe que quedaron paralizados desde noviembre.
La empresa constructora alega que la Municipalidad de Asunción le debe más de G. 15.000 millones por una obra. Según un informe de intervención, la administración Óscar Nenecho Rodríguez desvió los fondos destinados al pago de la empresa hacia gastos no permitidos, como salarios.
El único movimiento que se hizo fue una carga de arena y aplanar la calle hace una semana, tras el anterior temporal. El raudal del domingo fue muy peligroso, dejó vehículos varados.
Irene Silva, vecina del barrio, dijo que con cada lluvia empeoran las condiciones de tránsito, se torna más difícil circular a pie por la calle ‘‘y ni qué decir en vehículo”. La tormenta más reciente arrastró gran parte del material utilizado para cubrir las excavaciones abiertas para los caños de desagüe.
“Como la obra está parada desde noviembre, lo que la empresa hace cada tanto es traer arena y aplanar más o menos con un tractor. Ese arreglo no dura mucho, como se puede imaginar”, señaló Silva. Agregó que el domingo de noche “la lluvia fue tan fuerte que el raudal tomaba toda la calle y con fuerza se llevó toda la arena”.
Los vecinos de la zona afectada por obras inconclusas tuvieron que improvisar soluciones para permitir el paso de vehículos, colocando piedras en las calles.
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Miriam Encina, otra vecina, dijo que siempre cuando llueve el fenómeno natural asusta por la correntada y la basura que arrastra, como también los rodados.
‘‘Hay mucha incomodidad y no podemos ni siquiera salir por el peligro”.
Silva, por su parte, dijo que aquí hay culpables que deben estar presos y ‘‘autoridades que no asumen la protección y garantías para los ciudadanos’’.
Mientras tanto, en el barrio Itay, uno de los más golpeados por el temporal, los vecinos reportaron graves pérdidas tras el paso de los raudales.
“Hay familias enteras que no tienen nada, se perdió todo: ropas, colchones”, expresó el vecino Cristóbal Ramos, quien relató a NPY que la oleada de agua alcanzó cerca de dos metros y superó incluso la altura de las ventanas de varias viviendas.
Según la Dirección de Meteorología, el Departamento Central fue el más afectado por las lluvias con 71 milímetros de precipitación en pocas horas, mientras que otras localidades registraron cerca de 50 milímetros.
Las condiciones inestables persistirán durante la mayor parte de la semana, anunciaron.