Economía

Tras el pánico y la incertidumbre, se relajan medidas

Dr. Ricardo Rodríguez Silvero

Ya desde comienzos de 2020 nos han confundido totalmente la rápida expansión global del letal Covid-19, alias coronavirus, y la incertidumbre sobre el qué hacer, alimentadas por la falta de unanimidad entre los científicos a nivel mundial sobre la patología del virus (naturaleza, tiempo de incubación, síntomas, síndromes, rebrotes, instalación definitiva entre nosotros y cuestiones conexas). Afortunadamente y a partir del fin de semana del 16/17 de mayo se relajaron algunas medidas ortodoxas (“quédate en casa”, “termina tus reuniones presenciales” y prohibición de actividades y eventos multitudinarios así como cierre de negocios y de convocatorias públicas en general, salvo farmacias, supermercados, bancos, hospitales/sanatorios, algunos servicios básicos, incluyendo los de seguridad y orden público).

Después de observar que países avanzados, como Suecia, entre otros, se limitaban meramente a advertir seriamente a la población sobre los peligros del virus, pero dejándoles libremente a los ciudadanos que decidan por sí mismos cómo protegerse. Después de ver que la ortodoxia, manifestada en países igualmente avanzados, como Alemania, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Taiwán, entre otros, parecía dar sus frutos en la medida en que descendían el número de muertos y bajaban las curvas de los infectados. Después de observar a algunos países europeos, como Italia y España, que terminaban estrepitosamente víctimas de la inescrutable patología del virus. Después de observar cómo otros países o llegaban tarde con sus medidas o las aplicaban equivocadamente, como EEUU y Brasil, en las Américas, con cifras de muertes y de infectados creciendo rápidamente.

Después de todo eso, se observa desde hace unos días un relajamiento general entre los permisivos, como los suecos, y entre los ortodoxos, como los alemanes y japoneses. En Alemania el 17 de mayo se retomaron algunos partidos de fútbol de la Bundesliga, sin público. En otros países europeos y en Asia occidental se empezaba a habilitar un permiso selectivo para la apertura de algunos negocios y actividades económicas.

El lunes 18 de mayo corrieron noticias alentadoras, como la preparación del aeropuerto de Miami para su reapertura. Y la posibilidad de que algunos países sudamericanos, que trascendieron por la aplicación exitosa de medidas preventivas, como Paraguay y Uruguay, empiecen a relajarlas, autorizando selectivamente algunas actividades prohibidas semanas anteriores, dando mayor permisividad a las áreas rurales y menor a los grandes centros urbanos.

Efectivamente, desde la tercera semana de mayo ha renacido la esperanza.

Y surgen algunos cuestionamientos a las buenas intenciones de numerosos gobiernos e instituciones del sector privado, especialmente en laboratorios e industrias farmacéuticas y sobre todo en los centros de investigación y las universidades de todo el mundo.

¿Ante la incertidumbre total, en la que estaba sumida la humanidad en el primer cuatrimestre de 2020, surge la auto-crítica de cómo es posible que los grandes científicos y gurús en infectología, microbiología, epidemias y pandemias no se hayan convocado a sí mismos vía teleconferencias o reuniones virtuales para realizar en forma conjunta el diagnóstico de la situación y la evaluación de las medidas tomadas hasta ahora, en gran parte contradictorias entre sí a nivel global?

¿Y cómo entender que el fortalecimiento del sistema inmune o de la inmunología en el organismo humano haya pasado a segundo lugar y se hayan concentrado los esfuerzos en meras presunciones sobre las posibilidades del contagio, ante un desconocimiento total de la patología del Covid-19?

¿Atacar un virus totalmente desconocido sin ninguna posibilidad cercana de encontrar un medicamento o antídoto o vacuna que haya sido utilizado experimentalmente con posibilidades de éxito? Plagada de incertidumbre ha vivido la humanidad en estos meses de 2020.

Seamos autocríticos en todo. Nadie tiene ninguna fórmula mágica. Sigamos cuidadosamente los progresos que la ciencia y la técnica están teniendo en esta segunda quincena de mayo, que van bastante lentos por cierto. Pero hay esperanzas fundadas. Y es hora ya de que seamos conscientes de que son simultáneamente importantes la salud de la población como la de la economía y viceversa, sin prelación de ninguna ante la otra.

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