AFP, EFE, AP y REUTERS
MADRID, ESPAÑA
153 personas murieron ayer al incendiarse un avión durante el despegue en el aeropuerto de Madrid-Barajas, confirmó el gobierno español, en el mayor accidente aéreo en España desde 1985.
El avión, de la compañía española Spanair, filial de la escandinava SAS, viajaba con 172 personas a bordo, entre ellas 10 miembros de la tripulación y 22 niños, dos de ellos bebés, según la aerolínea.
Un motor del avión se incendió durante el despegue, en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, y el aparato se salió de la pista y se incendió, según varios medios españoles.
El avión era un MD-82 con destino a Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias, suroeste) que operaba el vuelo 5022 en código compartido con la alemana Lufthansa.
De los 19 heridos, 17 ya están identificados, precisó la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que facilitó la cifra definitiva de víctimas.
La ministra explicó que el avión intentó despegar dos veces y que la segunda “levantó las ruedas delanteras y seguramente también las traseras”, pero añadió que la comisión investigadora debe determinar las causas del accidente.
El Gobierno español está “conmocionado”, aseguró su presidente, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y prometió que “el Gobierno volcará todos sus esfuerzos en apoyo a las familias en este trance tan duro” y “una tragedia de tal envergadura”.
Zapatero interrumpió sus vacaciones para trasladarse al aeropuerto, al igual que cuatro ministros.
No hay cifras todavía de los extranjeros que se encontraban en el avión y sus nacionalidades. Según la alemana Lufthansa, cuatro pasajeros volaron desde Alemania para tomar el avión siniestrado. En el avión había dos ciudadanos suecos, anunció la Cancillería de ese país, y uno chileno, según Radio Nacional de España (RNE).
Los equipos de rescate apagaron el incendio y extrajeron “cuerpos carbonizados” del avión, según varios medios.
No se dispone de muchas imágenes del lugar del accidente debido a que las fuerzas de seguridad no dejaron acercarse a los periodistas.
En el lugar del accidente trabajaron unas 150 personas, según un rescatista que relató a la televisión CNN Plus que entre los cadáveres calcinados “hay niños”. Los bomberos del aeropuerto movilizaron 11 vehículos al lugar del accidente, mientras que Cruz Roja Española trasladó 22 ambulancias y un equipo de apoyo sicosocial para atender a las familias.
“Conseguimos rescatar a 28 personas; algunos han salido por su propio pie”, pero hay varios “muy graves”, dijo el jefe del servicio de emergencias, Ervigio Corral, que destacó la “dispersión enorme de los cadáveres” en el lugar del accidente.
Los cuerpos eran trasladados al recinto ferial de Madrid (Ifema) para su identificación a cargo de un equipo de forenses.