28 ago 2026

TODOS SE CREEN MÁS VIVOS QUE OVIEDO

Antes del séptimo día

Lino Oviedo ya obtuvo el 33% de su libertad. Y todo indica que lo que le falta es pan comido. Si ni los abogados tienen ganas de perder mucho tiempo en los detalles procesales porque se trata de un “caso político”, yo tampoco lo haré. Pero no puedo seguir sin dejar constancia de la triste imagen que ofrece la Corte Suprema de Justicia, claudicante y sumisa ante el poder político. Allí está la mano de Nicanor, acusaron los Argaña, al anunciar su fulminante ruptura.

Sacarlo a Oviedo siempre fue el as que tenía el presidente bajo la manga si las cosas no marcharan bien. Y las cosas no van bien: ha sido abandonado por su vicepresidente, por el presidente de su partido y por el membrete de su movimiento interno. Las encuestas no son auspiciosas y seguir meneando el tema de la reelección empeora la situación. Nicanor negocia con ventaja con Oviedo. Al fin y al cabo, es un semicorreligionario, al que se lo puede mantener atado con la reactivación de cualquiera de sus procesos. Las opciones son varias y Nicanor va moviendo los hilos de la Justicia para poder liberarlo cuando sea necesario. Nicanor cree que Oviedo puede ser funcional a sus ambiciones coyunturales.

Sin embargo, la posibilidad de que el ex general quede libre también motivó rostros de satisfacción en muchos dirigentes liberales. No pierda de vista que dos de los tres ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que le otorgaron el hábeas corpus son de extracción liberal. Buena parte del PLRA alienta la esperanza de que, moviendo bien las piezas con el Unace, podrían llegar al poder. Los liberales creen que Oviedo puede ser funcional a sus ambiciones coyunturales.

Lo curioso es que a esta acuarela oportunista se le han sumado silencios, amnesias y ambigüedades de parte de quienes tenían la película clara hace unos años y hoy ya no consideran tan fascista, violento ni mentiroso al militar golpista. Si soportaron plantones humillantes frente a su lugar de detención, tiene cierta lógica que no se escandalicen por su pronta libertad. También ellos creen que Oviedo puede ser funcional a sus ambiciones coyunturales.

Todos se creen más vivos que Oviedo. Todos piensan beneficiarse políticamente de su liberación. Permítanme, sin embargo, plantear dos cuestiones que no quedan en claro. La primera es: ¿cómo es posible que la libertad de alguien beneficie simultáneamente a dos sectores antagónicos? Alguno de los vivos está cometiendo un mayúsculo error de cálculo.

La segunda es: ¿qué les hace pensar que, una vez que atraviese los portones Viñas Cué, Lino Oviedo será manejable? Por ahora, acepta todo, pues solo piensa en su libertad. Después será incontrolable, frenético, imprevisible. Lo único que le importará será llegar al poder. Y en ese afán, nunca respetó límites ni leyes. ¿Les cuesta tanto recordar, a quienes se sienten más vivos que él, sus antecedentes de violencia?

¡Qué endeble es la coherencia de nuestros políticos! Del color que sean. Incoherencia y torpeza de la que se arrepentirán cuando comprueben que Lino Oviedo es más vivo que ellos. Pero, para entonces, los ciudadanos de esta República, que no tienen nada que ver con sus ambiciones coyunturales, habrán pagado las consecuencias.