18 abr. 2026

Tiempo de promesas y mentiras

Por Miguel H. López | En TW: @miguelhache

El 15 de noviembre se elegirán intendentes y concejales en los municipios de casi toda la República. Como cada periodo preelectoral, se disparan los mismos mecanismos de prebenda, las mismas acciones de embauque y el mismo mentís a cambio de votos. Esta situación no representa otra cosa más que la repetición de un modo artero y casi delincuencial de hacer electoralismo que se trae de la dictadura stronista (1954-1989) y se importa, además, de por acá cerca.

En el caso de quienes desean ser reelectos, la situación se torna más brava. Brava para quienes deben ser “gobernados” por ellos. Y aquí es donde aparecen todos los vicios y la necesidad de saber con tiempo lo que son, fueron, hicieron y dejaron de hacer, para decidir con mesura e inteligencia si merecen o no estar otro periodo de 5 años.

A juzgar por las encuestas, sondeos, experiencia y la memoria vecinal, la mayoría de los intendentes (para dejar un margen de duda, aunque difícilmente exista) no cumplieron con su función, no realizaron los trabajos esenciales y necesarios para mejorar la vida de la población del municipio, ni se dedicaron a dar soluciones a los problemas más acuciantes: basura, espacios de recreación, obras de infraestructura, seguridad, empedrados, asfaltados, limpieza y mantenimiento de cauces, eliminación de baches, inundaciones, etc.

Ya ni hablemos de otros asuntos que también tienen que ver con la atención y función social que debe cumplir toda organización municipal. Allí, ni las Juntas ni los intendentes se destacaron.

Ahora, a meses de elecciones, todos están apurados en maquillar lo que no hicieron. El ejemplo más descarado es el de Asunción con Arnaldo Samaniego, que quiere reelección. Más del 50% reprueba su gestión, la mayoría está insatisfecha, pero él y sus punteros hablan de una ciudad de maravilla, sin reparar en que se hunde en el abandono y el deterioro, casi ahogada por la basura y la inseguridad, la destrucción de los espacios verdes y el medioambiente. Gran parte de lo que prometió no hizo o dejó inconcluso. Lo demás, aquello más humano, ni le interesó. Los bañadenses ahora luchan por no ser despojados de sus tierras.

El panorama es el de siempre. Mucho de mentira y nada de honestidad e interés en la gente.