15 jul 2026

“The Fifth Estate”, la ficción y realidad de la vida de Assange

Madrid, 17 oct (EFE).- El cine se nutre de la realidad para contar historias que son pura ficción. El último ejemplo, “The Fifth Estate”, que narra la increíble historia de WikiLeaks con el actor de moda a la cabeza, Benedict Cumberbatch. Pero ni él ha logrado que a Julian Assange le guste la versión cinematográfica.

El actor británico Benedict Cumberbatch (i) y el director estadounidense Bill Condon (d) durante una rueda de prensa tras la presentación de su última película 'The Fifth Estate' en la 38ª edición del Festival de cine de Toronto (Canadá). EFE/Archivo

El actor británico Benedict Cumberbatch (i) y el director estadounidense Bill Condon (d) durante una rueda de prensa tras la presentación de su última película ‘The Fifth Estate’ en la 38ª edición del Festival de cine de Toronto (Canadá). EFE/Archivo

Cumberbatch presta su inquietante rostro y se mimetiza con Julian Assange, de quien ha copiado hasta el último gesto para lograr una interpretación en la que el espectador tiene la sensación de estar viendo al fundador de WikiLeaks en la pantalla.

Algo que no ha apreciado Assange, que se ha negado a reunirse con el actor británico y que incluso le ha enviado una carta en la que le dice que el filme no está basado en la verdad.

Pero lo que probablemente no ha gustado a Assange es el retrato que la película hace de él, como una persona egocéntrica, egoísta, asocial y con un afán desmedido de protagonismo.

El filme, dirigido por Bill Condon (“Gods and Monsters”), trata de destapar la personalidad de Assange más que contar la historia de unas filtraciones ya conocidas por todos.

La divulgación a través del portal de WikiLeaks de informaciones confidenciales de diversos gobiernos llegaron a su punto culminante cuando publicó decenas de miles de documentos de la política exterior de Estados Unidos, principalmente relacionados con las guerras en Irak y Afganistán.

La película se centra en la actividad de Assange al frente de WikiLeaks hasta ese momento, obviando los problemas judiciales posteriores del australiano, que se encuentra asilado en la embajada ecuatoriana en Londres desde que el Reino Unido concediera su extradición a Suecia, donde está acusado de delitos sexuales.

Y cuenta con detalle su relación con Daniel Berg -interpretado por el actor hispanoalemán Daniel Brühl- el informático alemán que le ayudó a poner en pie WikiLeaks.

La historia que cuenta el filme está basada en dos libros críticos con Assange, uno de ellos “Inside Wikileaks”, escrito por Berg, y el otro, “Wikileaks”, de dos periodistas de “The Guardian”, uno de los medios que participó en la divulgación conjunta de los secretos estadounidenses.

Dos versiones de una historia que Condon cuenta en toda su complejidad, la de una soberbia puesta en escena por parte de una mente tan brillante como retorcida, un hombre con graves carencias emocionales y que volcó toda su energía en un proyecto tremendamente ambicioso.

Porque Assange, según muestra la película, estaba obsesionado con denunciar el ocultismo con el que funcionan los Gobiernos de todo el mundo, sin discriminación por tendencia política o por nivel de poder.

Y lo hizo anteponiendo ese gran proyecto a cualquier consideración personal.

Un hombre solitario, que sin embargo supo atraer a las personas que le ayudarían a montar el gran teatro en el que se convirtió WikiLeaks.

Cumberbatch está brillante en el papel de Assange y demuestra porqué se ha convertido en el actor de moda, tras sus papeles en filmes como “War horse”, “The Hobbit”, “Star Trek Into Darkness (Star Trek 2)”, “Tinker Tailor Soldier Spy” y, antes de todo, su Sherlock de la serie televisiva británica.

Junto a él, un Brühl que coge peso en cada papel que interpreta, una Alicia Vikander testimonial en este filme pero que llena la pantalla con sus apariciones, y un David Thewilis que deja muy atrás a su malvado Lupin de la saga “Harry Potter”.

Un elenco que se ajusta a la perfección a sus papeles en una película con una puesta en escena muy efectista, en la que Condon juega con la realidad y ficción en imágenes que permiten plantearse si Assange realmente sabía distinguir entre ambos mundos.

Una película entretenida, interesante y que tiene en su contra el hecho de que en el mundo real el futuro de Assange no está nada claro, por lo que su adaptación al cine no ha podido cerrar una historia que ha apasionado y apasiona a millones de personas y que ha protagonizado miles de noticias en todo el mundo.

Por Alicia García de Francisco

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