18 jun. 2026

“Tenemos un presidente que nunca podrá usar su pasaporte como tal”

Para el político liberal, es para echarse a llorar que el “Gobierno siga reconociendo que llama por teléfono y nadie le atiende”. Dice que Cancillería debe evitar el desgaste en lo jurídico e iniciar una ofensiva de política exterior con más actitud y firmeza.

Carlos Mateo Balmelli 29 julio 2012

Mirando desde afuera. Carlos Mateo Balmelli no quiere volver a la política. Se dedica a plantar árboles y a escribir libros. | Sebastián Cáceres

Por Susana Oviedo

soviedo@uhora.com.py

“No sirve de nada pegar calcomanías que dicen que somos un país soberano”, dice Carlos Mateo Balmelli, quien aclara que no es asesor jurídico del gobierno presidido por Federico Franco, como se anunció.

En su opinión, las presentaciones judiciales ante órganos como el Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur, para reclamar los derechos conculcados a nuestro país en este bloque regional, son un desgaste para un Ministerio de Relaciones Exteriores “con una estructura cartilaginosa” y mínima capacidad instalada.

-¿Qué es lo que plantea que hay que hacer?

-Estamos ante una situación tan complicada, que tenemos un presidente de la República que nunca podrá usar su pasaporte como tal. Esto es muy grave para nuestro país. La comunidad internacional en su conjunto tiene una imagen desdibujada de lo que pasó en el Paraguay. Hay que revertir el aislamiento al cual nos están sometiendo con presencia en todos los foros internacionales. El Gobierno tiene que exigir derecho a réplica en todos los programas y medios en que se haya descalificado lo que sucedió en Paraguay. Donde fuere.

-¿Qué es lo que debe explicar?

-Lo que pasó durante el juicio político, y anunciar que el juzgamiento a Fernando Lugo no quedará solo como: “echamos al presidente porque no tenía mayoría parlamentaria”. La región nunca va a aceptar esto. Es un mal precedente para el próximo presidente de la República. Si hubo causales para la remoción del expresidente, este es el momento de la investigación de esos hechos objetivables. Hay elementos suficientes para iniciar una investigación, tiene que haber una continuidad. El resultado del juicio político no puede neutralizar la misión de justicia. Hay que cerrar el círculo. No podemos decir solo que el juicio político en Paraguay es discrecional, que depende de la voluntad de los parlamentarios. Si no, sería equivalente a un voto de censura, y no es lo mismo, pese a que eso es lo que cree la gente de afuera.

-¿Sugiere que se le investigue a Lugo?

-Sí, y la iniciativa debe ser del Poder Ejecutivo, la Fiscalía, el Parlamento Nacional. Si se involucró a sectores del grupo áulico del expresidente con grupos violentos que desafiaban armados la legalidad del estado de derecho, se tiene que investigar, pero no solo para concluir un proceso político, sino para que esos grupos sean desarmados. Si Lugo fue destituido por una serie de hechos en los que hay responsables, están las leyes penales y civiles para que estos asuman las consecuencias de sus actos. No se puede destituir a un presidente y de inmediato ponerse todos en marcha para hacer campaña electoral, incluyendo el destituido.

-La opinión pública internacional considera mayoritariamente que la remoción de Lugo fue un golpe parlamentario. ¿Hay falla en la comunicación?

-En realidad a Paraguay se le está pasando factura, porque es Paraguay. Por ser un país con una imagen desmejorada, un nivel de corrupción muy elevado, un cuestionamiento muy contundente a la clase política y un menoscabo a las instituciones de la República. Si el juicio político hubiese pasado en Uruguay, no se habría dado el trato que recibimos el Paraguay, que es consecuencia de lo desvalorizado que estamos como país en la percepción internacional.

-¿A ese nivel se llegó?

-Hay presidentes como Hugo Chávez que violan el estado de derecho. Venezuela hoy es una República incumplida desde el punto de vista institucional. Sin embargo, no está en el nivel de cuestionamiento como el que se nos ve a nosotros ahora. Eso es producto de la asimetría dentro de las relaciones internacionales.

-En esas circunstancias, ¿cómo plantea que se encare la política exterior?

-Que por la causa de la soberanía paraguaya se reavive la bilateralidad de baja intensidad con algunos países, pero no a través de los canales oficiales, sino oficiosos. No podemos permitir que el Gobierno siga reconociendo que llama por teléfono (a los de otros países) y nadie le atiende. Esto, más que una resignación, es para echarse a llorar. Se debe sustituir en estos momentos lo multilateral por lo bilateral. Tenemos que buscar contactos extraoficiales bilaterales con Brasil, Argentina, Colombia, Chile, etc. El Gobierno tiene que tener presencia en los foros internacionales mediáticos.

-¿Quiénes deben hacer esa tarea?

-Nuestro país cuenta con personalidades muy capaces en todas las áreas que pueden salir a explicar cómo se produjo el cambio de gobierno a la gente que crea opinión pública internacional. Hay que salir a explorar escenarios y esto implica un cambio de actitud de la política exterior.

-¿Cómo actuar particularmente con Brasil?

-No hay que molestarse con el Brasil, sería un error. Nosotros tenemos hoy el tema de la incorporación de Venezuela al Mercosur como el pretexto para sentarnos a negociar con Brasil. Tenemos que decirle: quédense con Venezuela; nosotros abandonaremos el Mercosur como miembro pleno, pero reingresamos como país asociado.

<strong>"PARAGUAY TIENE QUE PLANTEARSE LA FACTIBILIDAD DE RETIRARSE DEL MERCOSUR"</strong>

Para Carlos Mateo (PLRA), exsenador por el Partido Liberal (2003-2008), exvicecanciller y exdirector de la Itaipú Binacional, el Mercosur no funciona como mercado común, “ni siquiera entre Brasil y Argentina”.

El bloque regional es más bien “un foro político”, por lo que, ahora que Paraguay fue suspendido en sus derechos de participar en este organismo, debería plantearse su permanencia o retiro como Estado pleno.

Personalmente considera que “hoy existe un pretexto para decirles a los otros países del Mercosur: nosotros nos vamos”. Los paraguayos, dice, tenemos que mirar cuáles son las ventajas de seguir dentro del Mercosur. Para él, se debería plantear salir del bloque como Estado pleno y solicitar ser Estado asociado, particularmente por las ventajas arancelarias. “Esta es una decisión que no la puede tomar este Gobierno, porque le queda muy poco tiempo. No obstante, hay que plantearla ya a los vecinos. Decirles que pensamos en una política exterior no más dentro del Mercosur, sino fuera de este, y como asociado al bloque”. Después de todo, agrega, geopolíticamente Paraguay forma parte del vecindario. “No nos podemos mudar, pero tampoco ellos nos pueden echar”, resalta.

Si en la evaluación de las ventajas de continuar dentro del Mercosur queda solo la justificación que el país recibe unos 200 millones de dólares del Fondo de Convergencia Estructural (Focem) que dispone el bloque, entonces estamos planteando una política de crecimiento económico y desarrollo social sobre la base de la limosna.