Paula Roa tiene 23 años es ingeniera electrónica y acaba de ser reconocida por la National Taipei University of Technology: Taipéi Tech con el certificado de “Outstanding Academic Performance” por su desempeño académico, completando toda la carrera en chino, en un entorno altamente competitivo y siendo la única extranjera en su carrera.
“Me defino como una persona resiliente y decidida”, dice Paula. Creció en Paraguay, se formó desde el jardín hasta el último año en el Nihon Gakko y probó de todo: Karate, natación, danza clásica y paraguaya –de la que se recibió como bailarina profesional–, fotografía, cocina, viajes. También teje ñandutí, “una tradición que valoro profundamente”.
Pero fue la tecnología la que terminó de marcarle el rumbo porque le ‘‘apasiona entender cómo las soluciones electrónicas pueden mejorar la vida de las personas”.
Graduarse como ingeniera electrónica en Taiwán fue mucho más que obtener un título universitario. “Fue un sueño que superó cualquier expectativa”, cuenta. Al principio, ni siquiera estaba segura de que estudiar en el extranjero fuera posible. La beca completa del Gobierno taiwanés y el respaldo familiar tuvieron mucho ver. El resto fue sacrificio, relata. “Hoy miro hacia atrás y sé que cada gota de esfuerzo, valió la pena”.
Idioma. El reconocimiento académico llegó en un contexto especialmente exigente porque Paula cursó toda la carrera en chino y fue la única extranjera de un departamento altamente competitivo.
“Este certificado premia mi resiliencia y valentía”, afirma, señalando que en esto “hubo una dedicación inmensa para cumplir en tiempo y forma’’, lo que demuestra que la disciplina es la ‘‘clave para cumplir sueños, incluso al otro lado del mundo”.
Aprendió que la educación no es una obligación, ‘‘sino un pilar para construir el futuro”, explica sobre su paso por el Nihon Gakko. Para ella, la excelencia no se juega en el talento, sino en la práctica diaria. “Eso se construye con constancia, no en la teoría”.
Su tesis se adentró en un terreno de frontera: La medición de la frecuencia cardíaca y respiratoria mediante radares, sin contacto físico. “Es una tecnología emergente con un futuro prometedor para el monitoreo remoto y la salud inteligente”, señala.
El objetivo es mejorar el cuidado médico en el hogar. “Me entusiasma haber sido parte de una investigación que busca mejorar la calidad de vida de las personas, a través de la innovación electrónica”.
Lejos. Nada de eso fue sencillo. Paula llegó sola a Taiwán a los 18 años, en plena pandemia. “Fue la decisión más desafiante de mi vida”, recuerda. El choque cultural, la soledad, la distancia y el idioma se acumularon. “Hubo días en los que dudé, pero nunca me rendí”. Hoy resume esa experiencia así: “La perseverancia es el idioma universal del éxito”.
Pensar en Taiwán como destino no fue casual. “Siempre me gustaron los desafíos”, dice. Sabía que Taiwán es un referente mundial en tecnología y electrónica. “Era la oportunidad perfecta para formarme en la frontera del conocimiento”.
A los jóvenes paraguayos que sueñan con estudiar afuera, Paula no les promete facilidades.
“Habrá momentos difíciles, pero les aseguro que vale 100% la pena. No se trata solo de obtener un título, sino de la transformación personal: Conocer culturas diferentes, viajar a países cercanos y entablar amistades con personas de todo el mundo te abre los ojos y la mente. Yo regresé como una persona nueva, con una visión de la vida mucho más amplia. Anímense a salir de su zona de confort porque es ahí donde realmente uno crece y mejora como ser humano’’.
También les dice que no se limiten por lo económico hay becas, pero se necesita disciplina y valentía” e insiste en el idioma como llave porque el inglés fue la herramienta que le abrió todas las puertas.
‘‘Agradezco profundamente a toda la comunidad de Taipéi Tech, desde los directivos hasta mis compañeros, por haberme apoyado en este viaje académico’’.