19 oct 2026

Sorpresas políticas

La tensa calma en el Partido Colorado terminó. Súbitamente. El presidente del partido de gobierno, Horacio Cartes, anunció que el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, ya no sería el candidato presidencial del movimiento Honor Colorado para el período 2028-2033. En su lugar, don Horacio ungió a Juan Carlos Baruja, actual ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat. Los titulares se agolparon y las primeras planas buscaron la reacción del vicepresidente ante tan tajante dictamen. Este último finalmente acomodó su agenda y, en una agitada conferencia de prensa, profundizó sus anteriores demostraciones de autonomía. Osó relativizar lo expresado por HC. Le arrebató al líder el aura de quien tiene «la última palabra», aclarando que, si llegaba a desmontar su candidatura, sería después de escuchar otras voces, las de los dirigentes del partido. Había que escucharlos.

Esta fue la segunda vez que la complejidad del partido sorprendió a Horacio Cartes. En el período previo a las municipales, había pedido listas y candidaturas consensuadas dentro del movimiento en cada distrito. Sin embargo, con el paso del tiempo, distintas voces le hicieron saber que el partido no funcionaba así. Había demasiadas ambiciones de poder en juego y resultaba inútil tratar de mantener a raya esa jauría de voluntades. Era mejor reconciliarse con la idea de que, a veces el partido no obedece directivas, sino que funciona con lógica propia. En ocasiones canta al unísono, pero también hay cacofonías y desencajes, quizás como anticipos de una transición hacia otros repertorios.

En efecto, después del llamado de Alliana, esas otras voces aparecieron con una fuerza inesperada. Gobernadores, diputados, senadores, concejales, presidentes de seccional y ministros se sucedieron para expresarle su apoyo al vicepresidente. Se notaba, además, por el tono tanto de Alliana como de Santiago Peña, que el giro los estaba favoreciendo. Mientras tanto, una imagen particularmente sorprendente contrastaba con esas manifestaciones de apoyo: HC estrechando la mano de Mario Abdo Benítez, su archirrival en las internas. Se argumentaba que el encuentro formaba parte de un proyecto de reencuentro republicano con la disidencia para unir fuerzas. Sin embargo, ni la mirada de uno ni del otro despertaban la sensación de que algo grande se estuviera gestando. Por el contrario, la escena parecía más bien una confesión de debilidad.

Finalmente, vale la pena intentar sonsacar las características más llamativas de este rápido cambio. Por ejemplo, en ningún momento Alliana, Peña u otro dirigente han pronunciado una mala palabra sobre Cartes. Por el contrario, el trato ha sido respetuoso. El presidente del partido ha conservado, en todo momento, su estatus de «don». Se nota ahí un subtexto bastante claro. Podría leerse como “gracias, HC, por todo lo que has hecho, pero es hora de dar paso a otros”. Nuevas generaciones, nuevas ambiciones. Casi como una invitación a reconsiderar sus decisiones y no dejarse engañar por los falsos leales. También ha estado presente el mensaje de que existen recursos para emprender una campaña presidencial alternativa, y que la generosidad de Don Horacio ya no tiene el mismo peso en las decisiones. Finalmente, nada indica que, desde un punto de vista sustantivo o en términos de visión de país, se esté forjando algo muy nuevo. Sí, nuevos personajes, muy dinámicos, pero todo apunta a una suerte de continuismo peñista en cuanto al modelo. En Israel, Aliana repitió el abrazo con Netanyahu y ahora va a Taiwán con el mismo mensaje.

Afortunadamente, el plan pasa por la competencia electoral, tanto en unas internas como en las elecciones generales de 2028. El proyecto parece confiar en que se puede salir airoso de ambas instancias. Sin embargo, al mismo tiempo, se nota que hay una cierta alerta, de pertrecharse lo suficiente como para enfrentar a adversarios capaces de trasladar al plano nacional la sorpresa de Asunción. Aun así, en lo que respecta a las internas, el Partido Colorado parece tener la solidez suficiente para encauzar este nuevo ciclo político por la vía institucional. Importante para evitar que la interna embarre una coyuntura ya de por sí delicada.

(*) Politólogo. Investigador independiente asociado al programa FLACSO-Paraguay. Ciudadano convencional constituyente.

Politólogo. Investigador independiente asociado al programa Flacso-Paraguay, ciudadano convencional constituyente.
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