07 jun. 2026

Sonreír es todavía el mejor de los remedios

Desde hace siglos, diversas corrientes filosóficas conocen la importancia de la risa y la practican. Se sabe que en el antiguo Imperio Chino, hace más de 4.000 años, existían templos donde las personas se reunían para reír a fin de equilibrar la salud. En la India también existían templos sagrados donde se practicaba la risa.
Lo cierto es que la risa provoca una serie de alteraciones fisiológicas en el cuerpo humano, regulando los niveles hormonales, entre ellos la liberación de endorfinas, hormonas asociadas a la sensación de bienestar, además de aumentar la actividad inmunológica y retardar el envejecimiento. Pero no solo eso. De acuerdo con una investigación realizada por una universidad norteamericana, el hecho de reír expande las arterias, favoreciendo la circulación sanguínea.
Científicos del Instituto Garvan, de Sydney, Australia, descubrieron que durante periodos de estrés, nerviosismo o ansiedad, los nervios producen grandes cantidades de neuropéptido Y (NPY), que cuando es liberado en el sistema sanguíneo inhibe las células del sistema inmunológico encargadas de destruir los agentes patógenos (causantes de enfermedades) del cuerpo humano.
Además, en estados de tensión, toda la musculatura del rostro es involuntariamente contraída, motivando la aparición de arrugas y acelerando el proceso de degeneración de la piel. En la medida de que una buena carcajada mejora la tonicidad del cutis, disminuye la tendencia a la flaccidez, y promueve la vascularización y la oxigenación de la piel, dejándola nutrida y con una apariencia jovial.
Para beneficiarse de las propiedades terapéuticas que una buena risa puede proporcionar, lo primero es reprogramarse, sustituyendo los pensamientos negativos por otros positivos, alegres y que transmitan confianza. El pesimismo lleva al estrés y a la depresión. Personas pesimistas suelen sucumbir ante pensamientos negativos, y eso hace que vivan todo el tiempo ansiosas y angustiadas, saboteando sus propias metas y reduciendo su autoestima y autoconfianza. Adopte un estilo de vida más leve en todos los sentidos. Desde la alimentación, hasta los compromisos marcados en su agenda. Elija prioridades. Torne su día más feliz.
Si usted se levanta por la mañana pensando que su día será pésimo, seguramente su cerebro registrará esta información -la primera del día- y contribuirá para tornarlo realmente pésimo. Pero si comienza el día con una sonrisa y salta de la cama confiando que su jornada será productiva y que tendrá éxito en sus realizaciones, las probabilidades de que eso ocurra, serán mucho mayores.
Permitiéndose sonreír, hasta en los momentos más difíciles, usted estará activando fuerzas poderosas que enviarán a su cuerpo señales de que su mente está serena. Eso lo conducirá en dirección al equilibrio físico y mental y, en ese equilibrio, encontrará la clave para la solución de la mayoría de los problemas. Por lo tanto, ¡¡¡SONRÍA!!!