Martes|2|DICIEMBRE|2008 - vfranco@uhora.com.py
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El modesto equipo del barrio Republicano, Silvio Pettirossi, al finalizar la temporada 2008 del fútbol paraguayo se consagró campeón absoluto, pero no llevó copa alguna. Porque se coronó campeón, pero en honestidad y coherencia, dos conceptos manejados de boca para afuera de los dirigentes de los demás equipos, pero poco practicado en la realidad.
Pettirossi, quien llegó a la categoría de honor este año, al finalizar el campeonato Apertura ya estaba casi condenado a volver a la división inferior, situación que se materializó a poco de culminar la primera ronda del campeonato Clausura. Sin embargo los directivos de este humilde club demostraron ser muy profesionales, ya que afrontaron lo que les quedaba del torneo hasta el último minuto con todas sus fuerzas.
Bien podría el presidente Darío Núñez haber dicho ‘bueno ya estamos condenados al descenso, licenciemos a todos los jugadores y pongamos a los juveniles’. Pero no lo hizo, el club siguió dentro de precariedades económicas luchando e incluso sacándoles puntos a equipos con más potencial. Como ocurrió con Cerro Porteño, que luego ganó los puntos por medio de una protesta.
Este ejemplo de honor, vergüenza deportiva y de compromiso, que dio Silvio Pettirossi, no fue el mismo que dieron equipos como Sol de América, Tacuary y el mismo 3 de Febrero que afrontan la última fecha con un plantel compuesto por juveniles, cuando en esa última jornada se define nada más y nada menos que el campeonato y la participación de equipos en la Copa Libertadores de América.
Actitudes como estás son las que le restan seriedad a un anémico campeonato paraguayo. Los dirigentes que dicen luchar por tener un campeonato competitivo y vibrante, flaco favor le hacen con decisiones como la de diezmar sus equipos cuando todavía el campeonato no está resulto.
Es muy triste que un equipo denominado chico, que hace meses no puede pagar el sueldo a sus jugadores, que todo el año tropezó con problemas para poder concentrar, tener un médico en su plantel y, para más desgracia, en octubre cuando vino una tormenta sobre Asunción derrumbó parte de su estadio, destechó la utilería y le robaron todas sus indumentarias deportivas, sí ponga todo su potencial hasta el final del torneo y otros que tiene un mejor horizonte no tengan la misma actitud.