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Si me amáis, guardaréis mis mandamientos

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Juan 15,15-21.

Se extracta algunas frases del Papa realizada en una oración del Regina Coeli hace unos años: “Jesús promete a sus amigos, en aquel momento triste, oscuro, que, después de él, recibirán ‘otro Paráclito’ (v. 16). Esta palabra significa otro -Abogado-, otro Defensor, otro Consolador, -el Espíritu de la Verdad- (v. 17). Y añade: -No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros- (v. 18). Y en esta nueva venida suya se revela nuestra unión con él y con el Padre: -Comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros- (v 20).

Jesús dice en el Evangelio de hoy: -El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él-.

Si hay una actitud que nunca es fácil, que nunca es tampoco descontada para una comunidad cristiana, es precisamente la de saberse amar, la de quererse siguiendo el ejemplo del Señor y con su gracia. A veces los contrastes, el orgullo, las envidias, las divisiones dejan marcas también en el bello rostro de la iglesia.

Una comunidad de cristianos debería vivir en la caridad de Cristo, y sin embargo, es allí precisamente donde el maligno -se insinúa- y nosotros a veces nos dejamos engañar. Y los que pagan son las personas espiritualmente más débiles. Cuántas de ellas –y vosotros conocéis algunas– cuántas de ellas se han alejado porque no se han sentido acogidas, no se han sentido comprendidas, no se han sentido amadas. Cuántas personas se han alejado, por ejemplo, de alguna parroquia o comunidad por el ambiente de habladurías, de celos, de envidias que han encontrado.

Escuchad: Cada día se debe aprender el arte de amar, cada día se debe seguir con paciencia la escuela de Cristo, cada día se debe perdonar y mirar a Jesús, y ello con la ayuda de este -Abogado-, de este Consolador que Jesús nos ha enviado que es el Espíritu Santo.

Asimismo cada domingo extractaremos algunas frases de la Exhortación Apostólica Gaudete Et Exsultate del papa Francisco sobre el llamado a la Santidad en el mundo actual, que nos pueda ser útiles en este momento de pruebas. “El Señor llama… Todo esto es importante. Sin embargo, lo que quisiera recordar con esta Exhortación es sobre todo el llamado a la santidad que el Señor hace a cada uno de nosotros, ese llamado que te dirige también a ti: -Sed santos, porque yo soy santo- (Lv 11,45; cf. 1 P 1,16). El Concilio Vaticano II lo destacó con fuerza: -Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre-.

Recordamos asimismo, la carta del Santo Padre para este mes de mayo, extractando parte del segundo texto de la oración a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, que el mismo dirá durante el mes de mayo… “-Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios-.

En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz.

Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza. Nos encomendamos a ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.

(Frases de https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/ 2017/05/21/ang.html,http://www.vatican. va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html y http://www.vatican.va/ content/francesco/es/letters/2020/documents/papa-francesco_20200425_lettera-mesedimaggio.html)

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