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María Peña
En vísperas del Día del Padre en EE.UU., que se celebra desde hace un siglo, Obama realizó este viernes el primer foro nacional en la Casa Blanca para dialogar con 120 jóvenes, celebridades y ciudadanos de a pie sobre los estragos que puede causar la ausencia de la figura paterna en el hogar.
La idea, explicó la Casa Blanca, es realizar más foros regionales en los próximos meses, en busca de ideas para formular políticas de apoyo a los padres.
“Ser padre no es una obligación, es un privilegio”, manifestó Obama, padre de Sasha y Malia, de 8 y 10 años de edad, respectivamente.
“Nada es más divertido que ser padre, aunque mis hijas aún no son adolescentes, así es que no sé...”, bromeó.
Obama, que creció sin padre y se crió con su madre y sus abuelos maternos, señaló que en EE.UU. el 23% de los niños crece sin conocer a su padre y esa crisis es más aguda en la comunidad afroamericana, donde podría superar el 50%.
La ausencia del padre, advirtió, aumenta las posibilidades de que los pequeños abandonen los estudios y terminen en prisión, abusen de las drogas, huyan de casa y se conviertan, ellos mismos, en padres adolescentes.
“Si queremos que nuestros hijos tengan éxito en la vida, necesitamos padres (...) que entiendan que su trabajo no termina con la concepción, que lo que verdaderamente convierte a un hombre en padre es su capacidad de criar a un hijo e invertir en él”, enfatizó.
En un momento íntimo del intercambio, Obama recordó cómo, pese al abandono de su padre, fue éste quien lo inició en dos de sus grandes pasiones, al regalarle su primera pelota de baloncesto y llevarlo a su primer concierto de jazz.
“Quiero enfatizar que son los pequeños momentos y gestos los que pueden hacer una gran diferencia” en la vida de un menor, señaló.
Por otra parte, Obama aseguró que el Gobierno puede poner en marcha programas para el desarrollo, bienestar y seguridad de los niños pero que en última instancia es el padre el que debe asumir la responsabilidad por sus hijos.
Durante el encuentro, cinco padres, entre ellos un salvadoreño, compartieron sus experiencias y cómo pueden influir en la vida de los jóvenes.
Juan Carlos Artero, que lleva 9 de sus 27 años en EE.UU., recordó el enorme esfuerzo de estudiar y trabajar, de madrugar y llegar bien tarde a casa todos los días, “para salir adelante en este país”.
Artero aprendió inglés, se graduó de secundaria y estudió computación, todo gracias a “YearUp” en Arlington (Virginia), un centro comunitario que visitó Obama esta mañana.
Su vida cambió radicalmente y maduró, dijo, cuando nació su hija, hace 16 meses.
“Antes sólo pensaba en mí y en mi novia. Ahora, cuando voy a la tienda, en lo único que me fijo es en los juguetes, ropa y libros” para la bebé, señaló Artero, provocando sonrisas de complicidad entre el público.
“Nunca pensé llegar a la Casa Blanca, darle la mano al presidente y que me tratarán tan bien. Es algo increíble y es una historia que le contaré a mi hija cuando esté más grande”, dijo Artero a Efe.
También aconsejó a los padres a que “no dejen tirados a sus hijos” y les dediquen todo el tiempo que puedan “porque lo mejor que le puede pasar a un hombre es ser papá”. EFE