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“Ser mamá de siete hijos es una aventura”

 

La novelista Barbara Kingsolver dijo: “La fuerza de una madre es más grande que las leyes de la naturaleza” y se quedó corta. Una madre tiene la fuerza de mil soldados, no hay manera alguna que puedan contra el amor de mamá. Hoy ÚH trae la historia de valentía, amor y fuerza de una de ellas.

Lorena de Ramírez tiene 38 años. Ella es sicóloga clínica con 14 años de experiencia trabajando en el Hospital Militar, además es Tte. de Fragata de Sanidad y su mejor título es el de mamá de siete niños. “Ser mamá de siete hijos es una aventura donde nunca estoy aburrida, son siete personas con necesidades, gustos, sueños, características diferentes. Ya dos están en plena adolescencia, otra a punto de entrar, y eso muchas veces me obliga a estar atenta a las diferentes etapas que cada uno está viviendo”, explica.

De su padre aprendió a ser responsable y de su madre a ser práctica y organizada. En sus planes no estaba casarse, soñaba con crecer profesionalmente, tener una hija y viajar por el mundo, pero la realidad fue otra, mucha mejor. “Dios vio que ese no era el plan que tenía para mí, Dios me presentó al hombre con quien estoy casada hace 14 años, Juan, el amor de mi vida, el hombre que Dios eligió para mí, con quien comparto todos mis sueños, mis miedos y hemos vivido ya de todo dentro del matrimonio”, expresa.

La maternidad es un ámbito de su vida en el que se siente plena. Gracias a sus hijos conoció el amor sin límites, que le enseñó a aceptar sus límites como ser humano, y en sus hijos ve el amor de Dios. “Verles felices a ellos me hace sentir plena y en eso encuentro la felicidad del día a día”, indica.

Entre todas sus ajetreadas actividades diarias no se olvida de ella y se da su tiempo y espacio para recargar energías. “Aunque a veces descuido mi relación conmigo misma, trato de darme un tiempo para mí, haciendo algo que me gusta, eso me gratifica, renueva mi energía vital y me ayuda a no perderme y así ayudar mejor a los demás”, acota.

Para ella, lo más complicado de la maternidad son sus propias exigencias, querer dar el cien por ciento en todo. Por eso trata de llevar las cosas con calma y disfrutar del crecimiento de sus hijos.

DE MADRE A MADRE. “Una persona que perdió un hijo una vez me dijo algo que hasta ahora me retumba en la conciencia. No importa la edad que tengan los hijos siempre necesitan que les miremos a los ojos, cuando construyen algo, cuando logran algo, lo primero que les nace es mostrale a mamá, mirarle a los ojos cuando nos cuentan algo que pasaron o descubrieron algo, y hoy con los celulares y las redes sociales cuesta mucho mirarles a los ojos, dejar de hacer lo que estamos haciendo para hacer contacto visual”, refiere.

Agrega que cuando les miramos a los ojos les decimos lo importante que son para nosotros, fortalecemos su confianza en ellos mismos, desarrollan una recta valoración personal y sobre todo les damos amor.

Porque, según Lorena, “ellos lo único que necesitan para ser felices es amor. Sin el resto de las cosas pueden sobrevivir, si les falta amor todo crece torcido y distorsionado dentro de ellos y nosotras las madres sabemos dar amor, pero para dar un amor sano necesitamos llenarnos del amor verdadero y ese amor verdadero yo solo lo encontré en Dios, como dice nuestra beata Chiquitunga: ‘Solo pido amor para amar’”, finaliza la feliz mamá.


SUPERMAMÁ. Hoy se recuerda el Día de la Madre y en tributo a ella ÚH comparte la historia de Lorena de Ramírez, una mamá de siete niños.

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