La Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP) inició gestiones con editoriales europeas para internacionalizar la literatura nacional, buscando proyectar las letras paraguayas bajo altos estándares de calidad, según detalló su presidente, Marcos Ybáñez, a ÚH. Este esfuerzo se enmarca en la profesionalización del sector, combinando la defensa del libro físico como motor de conocimiento con la adaptación a plataformas digitales para las nuevas generaciones de lectores.
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Esta ronda de diálogo con firmas del Viejo Continente busca promover la literatura paraguaya en el mundo. “Estas conversaciones se realizan como parte de las celebraciones del Mes Internacional del Libro”, comentó a ÚH Marcos Ybáñez, presidente de la SEP.
Este proceso se inició en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Argentina, en el año 2025, durante las jornadas profesionales, a través de las negociaciones emprendidas por la agente literaria de la SEP, Celeste Galeano, y directivos de la organización.
“Recibimos esta semana la visita del directivo de un importante grupo editorial de España. Es un proceso que requiere de la cooperación de todos los socios, de los sectores público y privado, para hacer posible un trabajo en equipo, que nos permita proyectar las letras de nuestro país, cumpliendo con las exigencias de los estándares de calidad de las editoriales internacionales”, detalló Ybáñez.
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Reflexiones en torno al libro físico
Marcos Ybáñez comentó a ÚH: “El libro físico no desaparecerá, pese al impacto de la globalización de una cultura virtual hipertecnológica, que pretende sustituir nuestras formas tradicionales de lectura y escritura”.
Para el directivo, el mundo virtual puso de moda las consultas digitales en línea, creando consumidores, “pero no productores de conocimientos y pensamiento propio”. La organización realiza esfuerzos por la profesionalización de los escritores y de la industria del libro, para conectar y responder a las necesidades de las nuevas generaciones de lectores.
“El espejo de un país hay que mirarlo críticamente en la relevancia que se le da a los libros. En Paraguay es difícil aún festejar el Día Internacional del Libro en su real magnitud, porque hay escasa inversión en materia de políticas de lectura”, subrayó.
Y reflexionó: “Una sociedad que no es lectora está condenada al subdesarrollo cultural, pese a los números que se puedan mostrar en la macroeconomía. Es un castillo de arena que se desmorona, porque beneficia a un porcentaje minoritario de la población, mientras mantiene a la mayoría de sus habitantes en la pobreza material, mental y en el subdesarrollo”.