Por José Manuel Bóbeda (*) |
Es una verdad irrefutable que en nuestro querido Paraguay la prescripción constitucional del derecho a la seguridad ciudadana, que todos tenemos, está olvidado. Carecemos en absoluto de esa seguridad para poder desarrollar nuestras actividades, para ganarnos el pan de cada día, sin riesgos fuera de lo común.
En nuestro país y a nivel regional (Mercosur) existen suficientes leyes que nos protegen, en cuanto a la seguridad ciudadana. Pero, todos los días, en los medios de comunicación nos enteramos de asaltos, robos, asesinatos, secuestros, coacciones a los ciudadanos de toda índole, ejecuciones. Todo esto nos da la pauta de que realmente vivimos, cada día más y más, en un clima de constante inseguridad.
¿Cómo hacemos para disminuir esta zozobra social? ¿Recurrir a las fuerzas públicas de seguridad? La realidad es que no contamos con esa fuerza pública para solucionar en parte por lo menos este problema. Si bien existe personal apto, no lo son en su mayoría; por lo tanto, en cuanto al porcentaje estamos muy por debajo del mínimo requerido, no es lo aceptable. Para poder solucionar el inconveniente de ejercer ese derecho ciudadano a la seguridad, el Estado debe desarrollar estrategias regionales para superar las limitaciones de los enfoques locales. Podemos afirmar también que no es sólo nuestro país el seriamente afectado: es un grave problema a nivel regional, en cuanto a la creciente actividad del crimen organizado, que se relaciona a la inseguridad como el terrorismo, el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico ilegal de armas. Todo esto contribuye a la inseguridad local, razón por la cual se requiere un marco legal armonizado y comprimido para el combate total en cada país de la región, bajo una estrategia compartida, propiciando la compilación de los instrumentos normativos de seguridad de todos los países, teniendo como objetivo el combate al crimen organizado, determinando los instrumentos legales y los mecanismos necesarios para su prevención, neutralización y/o destrucción.
En el análisis político, económico, psicosocial y de las fuerzas públicas, en el Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos, concluimos que debemos mejorar en todos sus aspectos el diálogo político dentro y fuera del país sobre este aspecto, para lo cual proponemos concertar acerca de los principios que requiere la ejecución de los planes para lograr medidas preventivas y acciones represivas rápidas, a fin de recuperar la tranquilidad ciudadana, llevar a cabo la conquista de los objetivos sociales que permitan una vida decorosa y armónica, que nos permita recuperar la vigencia de las instituciones, el Estado de Derecho y el compromiso en el respeto absoluto a los derechos humanos.
Asimismo, reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, sus valores y la búsqueda de la ansiada felicidad para nuestro pueblo; la inclusión de un trabajo integrado, basado en principios y valores compartidos, con programas que tengan en cuenta, por ejemplo, el crecimiento económico con equidad y justicia social. Es importante, además, intensificar el diálogo, recurrir a organismos y mecanismos regionales y subregionales para el intercambio de experiencias.
También debemos prestar mucha atención a las nuevas posibles amenazas a la seguridad, como el terrorismo en todas sus formas, el problema de las drogas, tráfico ilícito de armas, la delincuencia, factores que afectan de sobremanera a la seguridad ciudadana.
Estas problemáticas sociales deberían ser encaradas por el Estado con todas sus fuerzas, para que todos podamos concretar nuestras ambiciones, conquistar nuestros objetivos, trabajar, estudiar, ser eficientes profesionales en todos los campos, poder estudiar y revertir en bien de la sociedad; pero para ello debemos fortalecer las instituciones del Estado encargadas de la seguridad.
Un pueblo fortalecido por la seguridad ciudadana, que tenemos derecho de usufructuar en todas sus formas y etapas, es un pueblo que trabaja con entusiasmo, que participa, que se involucra, que paga sus impuestos para que sus autoridades cumplan con sus funciones respectivas.
¡¡VIVA LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY!!
(*) Senador de la Nación - Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos