Enrique Ramírez, titular de la Dirección de Grandes Contribuyentes, explicó cómo opera el Sistema Integrado de Crédito Fiscal.
“Ahora no habrán más fotocopias ni biblioratos”, dijo Ramírez. Explicó que toda la comunicación se hará por internet reduciendo los costos y evitando el desplazamiento de los poseedores de un crédito con el fisco lejos de la sede de la administración.
Ramírez se mostró confiado en que de esta manera conseguirá reducir el reconocimiento del crédito que establece la ley a unos 30.
La demora significa un costo financiero para las empresas, señaló.
El crédito fiscal, que el contribuyente puede usar contra sus propios impuestos, puede ser endosado. La novedad es que este traspaso puede hacerse ilimitadamente. Ramírez habló de una libre disponibilidad del crédito fiscal. Antes había una sola posibilidad de transferencia.
Existe una exigencia del dictamen de un auditor externo para exportadores y aquellos que tengan créditos atrasados. Ramírez reconoció el hecho de que esa auditoría representa un costo para un pequeño exportador que empieza. Aunque dijo que la formalidad siempre resulta más barata que el recurso habitual a gestores.
El crédito fiscal se tramita, según una última resolución, en la dirección a su cargo y esto por más que el exportador no tenga una cifra de negocio importante.
El crédito se hace en una cuenta corriente que el contribuyente tiene con la administración.
Serán publicadas en una página en la web la solicitud, la identidad del solicitante, el monto solicitado y la concesión. El respeto del orden de recepción será así asegurado.