El ministro subrayó que lo más importante no es la transferencia que va de G. 130.000 a G. 250.000, sino los requisitos o corresponsabilidades que deben cumplir las personas para acceder al subsidio estatal, como por ejemplo, enviar a sus hijos a la escuela y vacunar a los menores de 5 años, y los controles prenatales que deben realizarse las mujeres embarazadas al menos cuatro veces.
Indicó que el 75% de los niños menores de 14 años que ingresaron al programa dejaron de trabajar y comenzaron a asistir a la escuela, ya que este es un requisito, así como también más del 95% de los niños están vacunados, y la mortalidad materno-infantil disminuyó en un 30%.
“Nadie quiere ser pobre, y si alguien piensa que puede vivir de la transferencia de Tekoporã, es imposible”, expresó y habló de la complementación que da el programa Tenonderã al generar formas de trabajo.